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07.10.2019 Críticas  
De la luz y la oscuridad

¿Qué tienen en común el vasto universo y el iris de un ojo humano? Luz y oscuridad. Las estrellas son puntos de luz que se acaban apagando y el ojo puede ver gracias a la luz que llega a apagarse también. En el Teatre Lliure, Abans que es faci fosc nos habla de cuando la pérdida de esa luz ocurre de forma anticipada.

Anna es astrónoma y trabaja en un planetario explicando los secretos del universo y el origen del todo. Tiene una hija, María, de 6 años y unos padres que solo quieren ayudar. Anna ha empezado a sufrir retinosis pigmentaria y se está quedando ciega. ¿Cómo puede alguien que vive de la observación perder su visión? ¿Cómo puede sobrellevar alguien el saber que no va volver a contemplar la cara de su hija? ¿Cómo entender todo lo que ocurre en esta vida a través del espacio exterior?

Iscla nos regala un trabajo realmente bello con este monólogo escrito por Hattie Naylor (Iván y los perros) que se ayuda de proyecciones, voces en off y muy poco attrezzo. Nos muestra que en el teatro, ser bueno significa serlo, sin necesidad de un enorme aparato artístico (al que tampoco hacemos ascos si, como decimos, lo que se ofrece es de calidad). Xavi Erra en lo escénico y Vicenç Vilaplana en los vídeos transforman el Espai Lliure en un privado cosmos que empequeñece hasta llegar a la historia personal de Anna. Rompiendo la cuarta pared, se consigue involucrar aún más al espectador y se nos sumerge en ese mundo íntimo. Con las proyecciones estelares se nos hace viajar hasta la inmensidad espacial, dando saltos entre lo colosal y lo minúsculo en cuestión de segundos. Y con una base giratoria, que evoca tanto un agujero negro (hacia el que se dirige Anna) como un abstracto iris, se nos recuerda que todo en el universo está en constante movimiento.

Finalmente, está Pep Pla en la dirección, quien ha sabido perfectamente enseñar y hacerle empuñar sus armas a la Iscla: su vocalización, su expresión facial y su interpretación. Representa a Anna e interactúa continuamente con las voces en off con una pasmosa espontaneidad, consiguiendo que lleguemos a ver a esos personajes enfrente nuestro. Y nos lleva a cruzar, de forma natural, por los recovecos y los estados de ánimo que Anna pasa a medida que avanza su enfermedad, consiguiendo sacarnos incluso alguna que otra sonrisa.

Esta obra se estrenó en este último Grec 2019 y no es extraño que el Lliure la haya reprogramado unos días más para los que no tuvimos oportunidad de verla en su momento. Es un lujo tener a la Iscla tan cerca y volver a verla brillar una vez más sobre un escenario, junto a esas estrellas de las que nos habla.

Abans que es faci fosc es un pequeño pero valioso trabajo ideado por la propia actriz que queda impreso en nuestra retina, igual que la foto de María para Anna. No hay mejor cierre que el Starman de Bowie para terminar. Realmente, es una joya que vale la pena pararse a observar.

Crítica realizada por Diana Limones

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