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29.07.2019 Críticas  
Amigas y enemigas

La compañía Calibán Teatro llegó al Teatro Amaya de Madrid con la versión femenina de La extraña pareja, de Neil Simon. La adaptación de Elda García-Posada y Andrés Rus, actriz y director del montaje, se centra especialmente en dos amigas, Olga Martínez (Susana Hernáiz) y Flora Ugarte (Elda García). ¿Podrán convivir en el mismo piso dos personas tan diferentes?

Cinco amigas se reúnen en casa de Olga para jugar al trivial y olvidarse de sus problemas. Todo cambia cuando Flora se muda al piso de Olga y se convierte en su compañera de piso. El reparto de las amigas, que completan las actrices Cristina Palomo, María Muñoz y Teresa Soria Ruano, realiza un espectacular trabajo, construyendo personajes femeninos complejos en el ámbito privado, a los que también aportan cierto descaro, como exige una comedia.

Brillan las interpretaciones Hernáiz y García más allá de la entrada triunfal de sus personajes. Las dos actrices protagonistas se complementan de maravilla, mantienen el ritmo frenético y las contradicciones de sus personajes, provocando las risas del público hasta el final de la representación. El montaje no abusa del chiste fácil y los varios tópicos sobre las relaciones de pareja no desmerecen el trabajo interpretativo y escénico.

Por otro lado, las hilarantes intervenciones de Hernáiz de cara al público son, además de acertadas a nivel dramatúrgico, uno de los puntos más fuertes del montaje sin duda. Y es que, Hernáiz es capaz de hacer reír a cualquiera, haciendo suyos los chistes más comunes o predecibles. El público no se cansa de ella; de hecho, quieren más y más de ella a medida que el espectáculo avanza. No decae su vis cómica en ningún momento, sin que ello entorpezca el desarrollo ascendente del humor que culmina en las últimas escenas durante la cena con los dos hermanos armenios, interpretados por Chema Coloma y Diego Quirós. Una cena llena de malentendidos y giros inesperados a causa de su fuerte acento.

El montaje cuida la escenografía al máximo, y también la música, que aporta ritmo, buen rollo y coherencia a los cuatro cuadros en que se divide esta representación. A pesar del realismo de sus escenas, no se esconde la naturaleza teatral y los actores aparecen en la penumbra del escenario entre cuadro y cuadro para cambiar el atrezo.

La extraña pareja es un montaje, divertido ante todo, que respeta los momentos de tensión y reflexiona sobre la amistad, la soledad y el amor. Hernáiz y García crean dos personajes creíbles, intensificando sus cualidades y el contraste entre dos personalidades opuestas, casi expresiones de lo dionisiaco y lo apolíneo. La obra nos invita a vivir el momento y a reírnos de nosotros mismos, y nos recuerda que las mujeres somos seres fuertes e independientes; más de lo que pensamos. De ello dará cuenta el cambio del personaje de Flora Ugarte hacia el final del espectáculo. Quizá dos personas tan diferentes tienen mucho que compartir y aprender la una de la otra.

Crítica realizada por Susana Inés Pérez

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