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26.07.2019 Críticas  
María, reina de Escocia y Huppert, reina del Grec

Solo dos funciones han sido suficientes para impactar en el público barcelonés. Robert Wilson e Isabelle Huppert se unen de nuevo para presentar Mary said what she said, una obra conceptual sobre la historia de María Estuardo en la Sala Fabià Puigserver del Teatre Lliure de Montjuïc.

Wilson ha vuelto a crear. Nunca mejor dicho, ya que él mismo se ha encargado de la concepción de esta idea y su dirección, así como del espacio escénico y el diseño de iluminación. Es teatro contemporáneo puro. Sin embargo, hay tantos elementos modernos como matices clásicos (como el vestuario de la Huppert, la dramaturgia o la banda sonora) que quedan perfectamente integrados en esta propuesta de simplicidad minimalista y que consiguen una armónica belleza como resultado final.

Con el texto que ha escrito Darryl Pinckney damos un paseo por la historia de una de las reinas rebeldes del Reino Unido, por sus escarceos amorosos, sus experiencias de vida y sus momentos de aflicción durante los 18 años que estuvo encarcelada. Un relato en el que la actriz se mueve con elegancia, que además se caracteriza por la repetición extenuante (de palabra y movimiento) para puntualizar el trastorno y que provoca unos esfuerzos en la actriz (que en momentos consigue hacer cosas con sus cuerdas vocales que no imagino a día de hoy quien podría hacerlas igual) que dan como fruto esta pieza única, de valor incalculable.

A la interpretación de Huppert se le une la composición musical de Ludovico Einaudi, quien deja su conocido sello propio marcado en este trabajo. Una partitura en la que impera el piano como instrumento protagonista y al que se le añaden una lista de instrumentos que, unidos, toman gran relevancia en el todo. Todo ello, junto a la inmensa pantalla blanca de telón de fondo, que juega con iluminaciones lineales mayormente blancas y, a veces, naranjas, verdes o azules, podemos decir que conforma el trío protagonista del artificio de Wilson.

El único ‘pero’ se lo pongo al Lliure por haber puesto los subtítulos en ambos laterales provocando que, sobretodo en las primeras filas, tuviéramos que hacer incómodos esfuerzos girando la cabeza constantemente para leer y ver a la Huppert en acción.

El conjunto es una obra de carácter abstracto y estética futurista pero que viaja al pasado y que saca a la luz la excentricidad de su autor. Y sea porque el público del Lliure parece saber lo que quiere o solo se emociona demasiado por tener delante a esta diva francesa, la cuestión es que dos días seguidos Mary said what she said se ha saldado con una platea completa en pie ovacionando un proyecto internacional del que bien se pueden tomar buenas notas. Un montaje más que nos llevamos a la retina y al bolsillo.

Crítica realizada por Diana Limones

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