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01.06.2019 Críticas  
Un Pablo López cercano que nos supo a poco

Pablo López iniciaba anoche el ciclo de conciertos del nuevo festival barcelonés, Polo Music Festival en el Real Club de Polo de Barcelona. Con un casi lleno en su primera noche, Pablo nos presenta un recogido de canciones de toda su discografía que seguramente repetirá hoy en su segunda y última noche.

Tras una ínfima espera, Pablo López accede a la zona del escenario realizando una vuelta a un escenario circular a cuatro bandas (seis de público) en el que saluda a un respetable que ya lo aplaude en pie. Pablo López se sienta en su piano e inicia la noche con el tema El camino con el que decide cantar algunas frases en catalán. Un pequeño guiño al público barcelonés que este agradece. Seguidamente, y casi encadenado, suena Vi, primer tema que sus seguidores corean sin pensárselo mucho.

Tras ello, Pablo agradecer la presencia del público a su concierto y les invita a su casa. Les invita a abrir la nevera y coger algo para disfrutar de una noche entre amigos. Seguidamente inicia una percusión en el piano y canta Tu enemigo. Obviamente, no tarda en pedir ayuda al público para cantar el coro. Olvidando el posibles miedo escénico, este no se lo piensa y canta a pleno pulmón. Esto acaba de empezar y como Pablo verbaliza: «esto es una puta pasada».

«Me gusta mucho la música», indica. «Escribo canciones porque es el lenguaje que puedo verbalizar. Hay gente que tiene un don para verbalizar sentimientos y sensaciones y con ellos crea temas con los que podría jubilarse». Así, admirando a Fito Páez y su lírica, Pablo canta Un vestido y un amor y lo mezcla con su tema propio Los saben mis zapatos. Efectivamente, llega el final del tema y el público canta sus versos con una calidez amable. «Que difícil es amar a veces», verbaliza. Y que razón tiene.

Hoy Pablo López viene sin guión. No sabe qué va a tocar así que somos libres de pedir. Aún así, tiene una necesidad; hablar de su madre. Alguien que le enseñó a ser natural y amar sin filtro. Así nació su canción El gato, un animal que trajo su hermano a casa y que su madre no quería. «Nunca he entendido más el amor que mirando fijamente a los ojos de mi felino»; expresaba sincero.

Con sus 35 años de edad, Pablo López ha vivido mucho. «Ya tengo una edad, soy del 84 y en mi época descubrí Mecano«. Así canta la mítica Barco a Venus quien le ayudó a escribir, en 2004, su propio tema: Suplicando. Como él mismo dice: «el subconsciente escribe y hay cosas que te gustan que aparecen ligeramente en tus composiciones». Una reminiscencia de Mecano que acabó en su disco Once Historias y Un Piano. Tras ello, sube a una persona del público y canta Dos palabras y La mejor noche de mi vida.

Pablo vuelve a cambiar de piano y, sorpresivamente coge la guitarra eléctrica. «Hay canciones que he escrito con guitarra y quería hacer algo distinto»; decía. Así, sentado en una vieja butaca amarilla, canta Te espero aquí mezclándola con Y sin embargo de Joaquín Sabina. Tras ello, una chica del público le pide que cante El mundo y él la hace subir al escenario para que le ayude a cantarla. Tras despedir a su invitada (y a su amiga), canta Hijos del verbo amar.

«Vivo asustado de mi mismo pero me gusta hacer música. Un colega me dijo que cantara y os contara cosas y, la verdad, nunca tendría tiempo suficiente para hacerlo. Gracias por esto momento tan bonito. Gracias por esta amenaza tan hermosa y por estar aquí»; indica. Suenan las primeras notas de Me conocen.

La noche está apunto de acabar y Pablo López empieza a despedirse del público. «Me quedan 5 minutos y no tengo mucho tiempo. Hoy el tiempo de concierto es limitado. Me lo avisaron pero esto es así. Así que voy a acabar con El Patio cantada sin micrófonos, casi sin luces, como si de verdad estuviéramos en casa»; indicaba. El público agradece la opción escogida e inicia un silencio sepulcral que durará toda la canción mientras Pablo López se desgañita en su último éxito. A mitad de canción, el sonido y las luces vuelven a escena para finalizar el concierto en un punto álgido y el público decide acompañarlo en los últimos versos.

Con este pequeño set list, Pablo López inició un nuevo ciclo se conciertos en Barcelona. Efectivamente, no cantó todo lo que quería cantar debido al poco tiempo que tenía. Como él mismo indicaba «para ello, este concierto tendría que durar 4 horas» pero para pena del público no fue posible. Eso sí, esta noche realiza un segundo concierto por lo que, ¿quién sabe? Puede que el repertorio sea el mismo, que sea diferente… con Pablo López todo son sorpresas.

Crítica realizada por Norman Marsà

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