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25.05.2019 Críticas  
Un fantástico concierto de cierre de temporada

Anoche, se presentaba en el Auditori de Barcelona el concierto de cierre de la temporada de la OBC. La orquesta liderada, batuta en mano, por Kazushi Ono, presentó la ópera Turandot de Puccini de una forma inesperadamente deliciosa.

La ópera se presentó en su versión concierto con la OBC en directo, un total de 3 coros participantes y 9 cantantes de ópera en los roles principales.

Quien más quien menos conoce la historia que nos presenta Puccini en la ópera Turandot. En ella se narra la aventura del príncipe tártaro Calaf para conseguir el amor de la despiadada princesa Turandot. Ella se niega a casarse y dar su amor a un extranjero porque una antepasada fue violada por uno. Por ello, y con intención de evitar las nupcias, Turandot presenta tres acertijos al príncipe extranjero que nunca podrá resolver. Si falla, morirá; si gana, se casarán. Turandot piensa que no podrá resolverlos pero este los soluciona con maestría evitando la muerte. Turandot acude a su padre para que prohiba las nupcias pero el padre se lo niega. Calaf, al ver la negativa de la princesa a su inminente relación, le propone un nuevo juego. Un solo acertijo que podrá resolver en una noche. Si lo acierta, él morirá. La princesa y sus súbditos no dormirán en toda la noche (“Nessun Dorma”) para conseguir solucionarlo.

Con este gran clásico inacabado del género operístico, la sala Pau Casals del Auditori de Barcelona, resonó como nunca lo había hecho. La noche fue simplemente fantástica. Las notas dibujadas por Puccini envolvían la sala para abrazar al público de una forma inesperada. Hay que agradecer el gran trabajo de microfonía que el Auditori realizó para el espectáculo. Suspendidos por todo el escenario y situados en lugares estratégicos, los micrófonos recogieron una actualización que valdría la pena haber grabado para distribuirla en las diferentes casas de venta de música online. Creo que nunca he escuchado una ópera o un concierto con tal calidad de sonido y nitidez como la de anoche. Bravo por los técnicos de la casa.

Por su parte, la noche estuvo guiada magistralmente por Kazushi Ono, director de la OBC quienes realizaron un minucioso trabajo en la primera de las tres noches del espectáculo. Junto a ellos, y con gran acierto y protagonismo, debemos alabar el trabajo de los tres grupos corales participantes: Cor Madrigal, Polifonica de Puig-Reig y VEUS-Cor infantil Amics de la Unió. Gracias a ellos, la función se elevó al infinito. Que calidad vocal, que dicción y, dios mío, que sonido. ¡Bravo!

Y, finalmente, los solistas. Debo dar crédito al excelente trabajo vocal y actoral de Carlos Daza como Ping, quien me sorprendió gratamente. El buen hacer de Simon O’Neill; quien presentó un gran Calaf aunque com un Nessun dorma que nos dejó indiferentes. Jennifer Wilson y su potente y espectacular princesa Turandot; que agudos sostenidos tan poderosos. Y, sobretodo, el gran aplauso de la noche para Carmen Solís como Liu, esclava de Calaf enamorada de él en secreto; quien sorprendió totalmente al público con un control exhaustivo del personaje, la escena y el sentimiento (aparte, claramente, de lo vocal; en lo que sobrepasó con creces a todos sus compañeros). ¡Brava!

El concierto de cierre de temporada de la OBC es algo que ningún amante del género operístico debería perderse. Por lo que, ten en cuenta que aún tienes dos oportunidades para verlo (25 y 26 de mayo). Corre a comprar tus entradas antes que se acaben.

Crítica realizada por Norman Marsà

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