novedades
 SEARCH   
 
 

10.05.2019 Críticas  
El fuego está encendido, el teatro arde

Dando el pistoletazo de salida a la IV Muestra de Creación Escénica, SURGE Madrid, Sin Título, de Grumelot y Escuela Nave 73, estrenan esta fascinante “experiencia inmersiva” lorquiana en Nave 73.

Íñigo Rodríguez-Claro y Carlota Gaviño, a partir de textos de Lorca y del elenco, presentan esta “creación escénica multidisciplinar” que va más allá de ser una muestra final de la Escuela Nave 73, para sumergir al espectador en una propuesta extra teatral de meta teatro, en la que la audiencia vive el cerco al teatro que relataba en la Comedia sin título de Lorca, en primera persona, y donde no existe siquiera cuarta pared que romper, puesto que uno es personaje, espectador, y actor de su propia vida. Sin Título es una experiencia ¿teatral? tan extrema, que cierto tipo de audiencia, llamémosle, pasiva, no debería siquiera plantearse aproximarse a este atrevido montaje, donde se exige una participación del público, para que todo tenga sentido, o al menos, funcione como está concebido.

Si yo ahora repasase este último párrafo, parece obra de un charlatán consumiendo caracteres y espacio en la elaboración de esta entrada, casi casi, como algún otro crítico teatral que basa su aportación en la ley del mínimo esfuerzo, con una sinopsis y una palabra que englobaría todo el espectro de la experiencia: terrible, hipnótica, fatal, o si está muy inspirado: un horror.

Es correcto, no he dicho nada pero a la vez opino haberlo dicho todo, puesto que, al igual que hace un mes, el Remote Madrid de los Rimini Protokol, exigía el mayor secretismo posible, esta nueva creación de Grumelot, lo exige aún más, puesto que su propuesta va más allá de sacar el teatro a la calle, y vivirlo en marcha, sino que te hace abandonar la butaca, involucrarte aún más en la propuesta, y vivir el acto teatral. Son tantas las disciplinas que cubre Sin Título, y múltiples caminos que uno puede llegar a seguir según el número aleatorio que se te es asignado al llegar, que Sin Título es la opción en directo de los libros de “Elige tu propia aventura”, solo que aquí uno no lo elige, sino que te toca, como muchas cosas en esta vida.

Si el anterior proyecto de la Escuela Nave 73 y Grumelot me hizo escribir que sentía estar asistiendo al futuro con mayúsculas del teatro contemporáneo, Sin Título no es más que la constatación de la firme voluntad de ambos entes de no limitarse ha hacer teatro-teatro, sino a ir más allá, a experimentar y a arriesgar, con todo lo que esto conlleva, y es que Sin Título tiene una ambición tan bestia, que el mensaje se disipa en el espacio, y uno abandona esta gymkana escénica con el buen sentimiento de haber vivido una experiencia divertida, dinámica, innovadora, pero ya está.

No es poco que Sin Título te haga sentir, pero es una sensación fugaz, que no te llevas a casa, y que recomendarás a tus amistades a no perderse (porque hay que hacerlo), pero el poso de conciencia y de reflexión del germen de este proyecto, la Comedia sin título, es vago, y resuenan más los ecos de El Público, o los apuntes biográficos de los juegos de disfraces de Federico en la Residencia de Estudiantes, o ese demoledor alegato final en el que enterramos al autor en lo que podría ser una cuneta, como tantos otros.

Echo en falta emoción, sentida en oleadas durante este recorrido, con grandes textos lúcidos y potentes escenas, con unas interpretaciones de los estudiantes de Escuela Nave 73, que, una vez más, rinden al 100%, y su entrega y compromiso es de aplauso eterno y “standing ovation”. Comentaba llegando a casa a A., que este montaje roza lo inmontable o lo extrapolable a la casa que lo ha visto nacer (y si me hacéis caso y corréis a uno de los pases, lo entenderéis), siendo tan largos los tentáculos de Sin Título, y los terrenos (reitero) extra teatrales.

Puede ser irregular, puede ser un montaje hiperactivo, puede ser desconcertante, como para esa señora que al segundo bombardeo decidió desempeñar su papel pasivo de espectador, y ocupó la grada; pero Sin Título es puro SURGE Madrid y un fiel montaje de Grumelot, que tantas alegrías me sigue dando, y con los que conecto a tantos niveles, emocionales, personales, o ideales de mi concepción del teatro. Con todas y cada una de las imperfecciones de Sin Título, yo me quedo, como te quedas junto a ese novio al que acusas de no ser atento, pero que compensa con otros tantos momentos que te dan la vida. Gracias Nave 73, gracias Gaviño y Rodríguez-Claro, y gracias chicxs de Escuela Nave 73, por colaros, una vez más (y solo estamos en mayo) entre lo mejor que ha venido y está por venir.

Crítica realizada por Ismael Lomana

Volver


CONCURSO

  • COMENTARIOS RECIENTES