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16.04.2019 Críticas  
El viento que agita las emociones

La compañía madrileña La Belloch Teatro vuelve a los escenarios de la capital con Vientos de Levante, un texto emotivo con pinceladas de humor que pretende dar visibilidad a diversas enfermedades desde el escenario de la Sala Cuarta Pared.

La obra transcurre durante un verano en la Bahía Gaditana. Ainhoa, una periodista y escritora, viaja a Cádiz para visitar a su amiga Pepa, una psicóloga que desarrolla su labor en dos centros diferentes: una residencia para personas con enfermedad mental y la unidad de cuidados paliativos de un hospital. Hay más protagonistas en esta historia en la que, durante varias semanas, compartirán multitud de experiencias.

Carolina África –texto y dirección- se implica en dar visibilidad a los pacientes con problemas de salud mental, reivindicar sus necesidades y dar a conocer la importantísima actividad que los psicólogos llevan a cabo. Es un tema del que todavía cuesta hablar porque existe una gran estigmatización e ignorancia que impide tratar a estas personas con naturalidad. Aunque se están realizando muchos esfuerzos, en España aún queda mucho por hacer y es muy importante que se use el teatro para reivindicar más recursos destinados a la salud mental. ¡La mejor inversión!

Por otro lado, la obra nos presenta a Sebas, un enfermo de ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) que acude a la unidad de cuidados paliativos y que nos va calando poco a poco. El texto nos muestra cómo el objetivo principal es conseguir el mayor bienestar posible para el paciente pero también para su familia.

¿Hacen falta más motivos para demostrar la importancia de los psicólogos en la salud? En España son necesarios más especialistas en salud mental en los hospitales públicos y esperemos que, poco a poco, esa meta se cumpla. Gracias, Carolina, por dar visibilidad a la labor de estos grandes expertos –psicólogos y psicólogas- aunque en los minutos finales de la obra (¡prometo no hacer spoilers!) se deje un poco de lado la buena praxis profesional. Gracias también por hacernos sentir y emocionarnos por encima de todo. Uno sale del teatro con los nervios a flor de piel.

Sé que me he puesto algo seria y eso nada tiene que ver con el estilo de Vientos de Levante donde el humor lo llena todo de principio a fin. ¡Aquí hay mucha comedia aunque parezca mentira! Y es que dos temas tan delicados como la delgada línea que separa la locura del universo de los cuerdos y cómo nos enfrentamos las personas a una enfermedad que, inevitablemente, acabará en muerte son abordados con mucho sentido del humor e incluso con grandes pinceladas de optimismo. Momentos de dureza mezclados delicadamente con alegría para llegar al corazón de todos los espectadores y espectadoras.

Hay que destacar un trabajo actoral maravilloso de todo el elenco: Ainhoa es interpretada por Carolina África. Sí, además de mostrarnos su faceta de autora, nos deslumbra con la dirección y nos cautiva con su interpretación. Cristina Ceballos se pone en la piel de Pepa y nos demuestra lo cómoda que se siente sobre las tablas; Jorge Kent está soberbio interpretando a dos personajes muy diferentes, ¡qué gran trabajo realiza este actor! ¡Bravo! Pilar Manso también está muy bien y se desenvuelve con frescura y naturalidad interpretando a dos mujeres que nada tienen que ver entre sí; completa el reparto Jorge Mayor que también está magnífico en sus dos papales. Gracias al buen trabajo de todos ellos te quedas hipnotizado con la naturalidad de los diálogos.

La Sala Teatro Cuarta Pared es idónea para la representación de Vientos de Levante debido a que su reducido tamaño ayuda a crear un clima de cercanía y complicidad entre artistas y público. De este modo, las sensaciones vividas desde el patio de butacas aumentan.

Todo se apoya en la brillante escenografía de Almudena Maestre con la que recrea una playa con sillas y mesas y diferentes elementos que los propios atores mueven de un lado a otro, creando varios escenarios para los diferentes momentos en los que transcurre la obra. Además, el delicado juego de luces a cargo de Tomás Ezquerra nos permite seguir las historias con mayor énfasis.

En definitiva, Vientos de Levante conmueve y emociona gracias a la cotidianeidad de todos los personajes con los que resulta fácil identificarse. Pequeñas historias que nos muestran la vida misma.

Crítica realizada por Patricia Moreno

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