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06.04.2019 Críticas  
Revisando el concepto de amor

El pasado lunes 1 de abril, el Onyric Teatre Condal nos presentaba un concierto interesante. Mariona Castillo (Fun Home) presentaba Bis a Bis; un concierto con el amor como concepto donde la (ya no secreta) megafan de David Bisbal desgranaba sus canciones con un nuevo sonido mientras exploraba el complicado mundo de las grietas del amor.

Efectivamente, Mariona Castillo es fan de David Bisbal. Bueno… no fan; MegaFan, de esas de llorar y chillar cuando un nuevo videoclip del cantante aparece en el mundo musical. Y así lo demostró en un concierto, digamos “homenaje”, que realizó el pasado lunes en el Onyric Teatre Condal.

Acompañada de Marc Sambola a la guitarra (y el sonido característico que el músico impregna en sus arreglos), Dídak Fernández a la percusión y Nerea Pozo y Nacho Melús a los coros; Mariona Castillo desgranó una gran parte de la discografía del Almeriense mientras hablaba del complicado mundo del amor.

Camino a la verdad y Fiebre, ambos temas del álbum Hijos del Mar, fueron las primeras canciones que la cantante y actriz presentó a un público algo extrañado y pensativo a lo que veía. Mariona Castillo versionando a Bisbal puede ser algo muy mainstream pero, ni mucho menos. Mariona se encargó de disipar las dudas cuando pudimos disfrutar de las primeras versiones de las canciones.

“Pasar de ser (secretamente) fan de Bisbal a esto, un concierto a lo grande, es algo raro. Y mira que, la verdad, me costó salir del armario en este sentido. Cada vez que lo explicaba, mi pose de hippy comprometida caía estrepitosamente. Mis amigos ni se lo esperaban, ni se lo creían”, comentaba. “Me gusta todo de él, todo. Como interprete, lo que hace vocalmente es algo muy fuerte. Soy fan de gritar”.

Tras esa pequeña introducción al público para que comprendiera el porqué de este concierto, Mariona cantó la conocida Lloraré las penas, canción incluida en el primer disco del cantante, Corazón latino. Canción con la que gran parte del público entró en el juego, ya que quien más y quien menos conoce una de las canciones que el cantante presentó para el Eurovisión Song Contest en su paso por Operación Triunfo (2001). Tras este pequeño movimiento de caderas, se quita la levita y nos explica que ha sido difícil realizar las adaptaciones de las canciones del cantante. No solo por revisar cuáles quería cantar esa noche, sino, por los tonos en los que el cantante interpreta las canciones. Algo que no podría haber conseguido crear sin la ayuda de todos y cada uno de los que la acompañaban en el escenario.

Y hablando de letras, Mariona nos cuenta que desgranando la carrera de Bisbal y decidiendo qué canciones interpretar en el escenario del Onyric, se dió cuenta que algunas de las canciones de su ídolo tienen letras muy fuertes. “No es lo mismo cantarlas en casa, en la ducha o en el escenario”. Las letras que canta son de un amor muy posesivo, y “es un amor que ya no me va”, decía. En ese momento, apareció en la vida de Mariona Castillo una autora, Brigitte Vasallo, y su libro Pensamiento monógamo, terror poliamoroso. En él, Brigitte presenta un tipo de amor distinto con el que relacionarse y Mariona pensó; ¿y si aprovechamos el concierto para hablar de ello? Así nació el concepto que impregna Bis a bis.

Tras ello, sonaron Un amor que viene y va, Silencio (otro tema conocidísimo del cantante con un break alucinante que animó al público), Me derrumbo y Fuiste mía; tema en el que Mariona se detuvo para narrar la letra de la canción donde demostraba que, leída, era polémica, ya que estaba en el límite de los feminicidios y la posesión de la mujer. Aprovecharon a mezclarla con el Malamente de Rosalía marcando el estribillo “muy mal, muy mal, muy mal”. Dejando claro que la posesión en una relación no es buena y que cada cual debe volar al mismo nivel.

Tras ello, Mariona Castillo indicó que había redactado los 10 mandamientos de las canciones románticas. Un tema interesante que puedes revisar en sus redes sociales. Esto implica que cuando sopesamos una ruptura sentimental parece que, cuanto más cuesta olvidarla, es cuanto más la hemos querido y más enamorados hemos estado. Nos gusta sufrir y nos gusta fustigarnos. Así, Mariona inicia el canto de Fue nuestro amor, canción incluida en el último álbum de David Bisbal, Hijos del mar, donde parece que el cantante empieza a hablar de un tipo de amor diferente. Como indica Mariona: “va cambiando la visión en sus canciones. Vamos por el buen camino”. También canta Antes que no, incluida en el mismo álbum del cantante.

Empieza la recta final del concierto y Mariona nos confiesa que este concierto, más que un concierto tributo en sí, le ha servido como ritual para dejar cosas atrás. Romper con el pasado. Centrarse. Liberarse. Y, por si fuera poco, el mismo David Bisbal le envió un video deseándole suerte con el concierto. Al mostrárnoslo, su felicidad extrema se hace notar con un grito como nunca hemos visto en Mariona. Y no hay mejor forma para celebrarlo que versionando la mítica canción de Bisbal y Chenoa en Operación triunfo, Escondidos. Canción que media audiencia corea y se sabe al dedillo.

Tras ello, Mariona se queda a solas con la guitarra de Marc Sambola. Suena una de las primeras canciones del cantante, Dígale, en una versión acústica maravillosa.

Con el Bom bom bom de mi corazón, Mariona presenta a todos los integrantes que han formado parte del concierto y lo dedica a Bisbal, a Brigitte Vasallo, y a todo el que ha estado presente. Desea que nos queramos libres y seguras y, como última canción, interpreta Amar es lo que quiero; canción incluida en el disco Premonición.

Mariona Castillo nos deja así una pequeña reflexión sobre las canciones de amor y como este, se sigue tratando a través de sus letras en una sociedad que sigue siendo controladora por naturaleza y que no entiende la libertad sexual.

Crónica realizada por Norman Marsà

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