novedades
 SEARCH   
 
 

22.02.2019 Críticas  
A las barricadas

El pasado verano, dentro de un magnífico ciclo de nuevas dramaturgias, organizado por Nave 73, Perros en Danza hacía su aparición para retratar la intrahistoria republicana, de la mano de 10 actrices y actores entregados a este interesantísimo proyecto con dramaturgia de María Velasco.

Nada ha variado del argumento en lo que yo en el mes de julio comentaba aquí, 10 personajes viviendo un retazo de su historia, delante de un público que puede llegar a vislumbrar parte de esa miseria vivida en esos ¿felices? años de la República: un brigadista francés huyendo del enemigo y disfrutando de las limitadas libertades de los café-teatro de Barcelona, santurrones huyendo de unirse al frente, chachas sobornadas por sus señores, santurronas que besan el busto de Primo de Rivera, jóvenes pereciendo en las cunetas, y fotógrafas con afan de ganar adeptos a la causa a través de montajes.

Como las instantáneas de la propia Gerda Taro, personaje de Perros en Danza, se van intercalando en escena estas historias, que se entrelazan y nos ofrecen una panorámica segmentada, de lo que, con la distancia de los años, se vivió en tiempos de la República, un mensaje, que en esta segunda aproximación al proyecto, cobra en mi una mayor relevancia y tiene un claro acento, no percibido con esta intensidad, anteriormente.

Es curioso cómo el foco de atención o el estado anímico, el día que uno acude a función afecta, ya que si en una anterior ocasión, la historia de Itziar Cabello y Ricardo Keegan me resultó super emotiva y con el valor de poder ser en si misa una pieza independiente, en esta ocasión la historia de Gerda Taro y su Endre, aka Robert Capa, tanto en su encuentro en el dormitorio, como la propia Gerda en busca de una foto con los titiriteros, me resultó en esta ocasión, la de mayor calado, al igual que la del café-teatro y Karlos Aurrekoetxea buscando a Lucía, con ese desenlace desolador en el baile de la victoria (para algunos) final.

Nada ha perdido fuerza en todo este tiempo, y en cambio, ha ganado potencia, tanto en el movimiento de Susana Álvarez, como el ímpetu ganado en el mensaje a transmitir, y con el que uno se va se la sala, mérito de la eficaz dirección de Ana Cavilla y de un elenco entregado a la causa y a perpetuar el mensaje que, en estos tiempos oscuros que estamos viviendo, con modernas tonadilleras emparejándose con repeinados políticos de nariz plateada, que no hacen más que precipitar la sombra que se sobrevino sobre los españoles, que Perros en Danza nos relata, y que nuestra, y de ellos, es la responsabilidad de no volver a caer en los mismos errores, ni que nuestros jóvenes, o yo mismo, me tenga que ver obligado a ocultarme de la autoridad por mi orientación sexual, o mis hermanas tengan que recurrir, como una de las historias que vemos en escena, a abortar utilizando métodos rocambolescos, por carecer de alternativas o, peor aún, de voluntad sobre sus propias decisiones. Larga vida a estos Perros!

Crítica realizada por Ismael Lomana

Volver


CONCURSO

  • COMENTARIOS RECIENTES