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09.02.2019 Críticas  
Jazz Bodas de Fígaro éxito hecho aplausos

Jazz Bodas de Fígaro revienta el Teatre Victòria de Barcelona y lo inunda de Mozart, jazz, ópera y comedia. 90 minutos de risas, ritmo y exquisitias notas que hipnotizaron al público del teatro que no pudieron dejar de aplaudir tras semejante actuación.

Jazz Bodas de Fígaro es una versión jazzística de la obra de Mozart en la que los cantantes interpretan sus arias a la manera tradicional pero el acompañamiento corre a cargo de un trío de jazz que, conservando los tempos originales, reinventa la partitura con unos arreglos tan insólitos como deslumbrantes. Una fusión tan compacta que no te dejaba pensar si estabas escuchando jazz en un pub o ópera en un teatro. Y es que crear esta versión de las Bodas de Fígaro no ha sido tarea fácil, pues modificar y reducir las partituras originales es atrevido pero el riesgo, sin duda, ha merecido la pena.

La obra acontece en el ensayo de lo que sería la obra Jazz Bodas de Fígaro en sí, un ensayo lleno de sorpresas en el que el director de la obra, interpretado por Paco Sánchez, se ve con todos los problemas de un ensayo real pero que resuelve de una manera espontánea y exigente a su vez. Estos inconvenientes son un punto definitivo para hacer estallar las carcajadas del público. La representación es fiel a los acontecimientos de la obra original y los personajes se sumergen en el compromiso de Fígaro y Susana que se verá impedido por las envidias e intereses del resto de los personajes.

Los actores interpretaron su papel divinamente. Susana, interpretada por Montserrat Seró, le dio un carácter fino y delicado a su personaje que enamoraba solo al verla. Fígaro, Guillen Batllori, quedó elegante y supo mostrar el carácter de un hombre enamorado. El Conde, Marco Moncloa, nos hizo reir con su actitud chulesca y segura ante la conquista de Susana y el abuso de poder tan decisivo para el matrimonio con Fígaro. Pero si el Conde nos hizo reir, Cherubino, Mar Esteve, nos hizo estallar las carcajadas con su actitud de casanova.

La interpretación y la musicalidad fueron de la mano, pues la actitud y el movimiento acompañaron las notas que los actores iban deslizando según transcurría la obra. La voz de Rosina, Lola Casariego , toda una delicia que desprendía ternura y fuerza en el Teatre Victòria . Un regalo a nuestros oídos en el momento en el que se junta su voz con la de Montserrat Seró, imponentes pero dulces. El público estaba expectante ante semejante espectáculo musical. Ubo aplausos después de cada interpretación y algunas de ellas dejaron las manos de los espectadores rojas de tanta emoción.

El decorado simple pero fino, suficiente para dar rienda suelta a la imaginación y dejar espacio para que el decorado acabe siendo parte de la comedia. 4 actos con cambios que desplazaban los diferentes escenarios olvidando cómo estaba la sala hacía unos segundos.

Al finalizar Jazz Bodas de Fígaro hubo una oleada de saludos por parte de todo el equipo de actores, músicos y dirección, pues parecía que, entre tanto aplauso, el público no dejaba que se marcharan a descansar y celebrar tan merecido éxito.

Jazz Bodas de Fígaro continuará en el Teatre Victòria de Barcelona únicamente durante este fin de semana, por lo que si te gusta el Jazz y te entusiarma la ópera tienes una cita con Jazz Bodas de Fígaro.

Crítica realizada por Nina Delgado

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