novedades
 SEARCH   
 
 

30.11.2018 Críticas  
Las piezas de Santa Teresa

La guerra según Santa Teresa se estrenó el pasado 24 de noviembre en el Teatro Pradillo de Madrid. Dentro de la programación del Festival de Otoño, la obra, escrita y dirigida por María Folguera, propone un recorrido por la vida y obra de Santa Teresa de Jesús que se estructura en torno cinco reliquias. No podía faltar el famoso brazo que Franco tuvo en su mesilla de noche.

Se trata de un espectáculo multidisciplinar, de corte experimental, que busca la implicación del público desde el comienzo. Justo antes de que los espectadores entren en la sala, la actriz Julia de Castro aparece por sorpresa entre ellos. Parece turbada, desesperada por entender a la Santa y sus circunstancias. Subida sobre un banco, recita sus versos y sostiene en sus manos cinco baldosas blancas, dice querer jugar y pide ayuda al actor Carlos Troya, también entre los asistentes.

Los dos intérpretes compartirán escenario con la artista Eva Zaragozá, quien se encargará de dibujar en directo una reliquia en cada baldosa en blanco, de manera que las cinco formen una diagonal en el suelo, quedando iluminadas. Vestidos de negro, con ropa deportiva y moderna al más puro estilo Matrix, llevan en el dorso de sus sudaderas el nombre de Teresa en letras blancas. De Castro se encarama a una escalera y, poniéndose las gafas de sol, asegura haber robado las reliquias que allí se nos presentan sobre las baldosas.

En este juego por satisfacer su curiosidad, De Castro y Troya conversan, reflexionan, se convierten en Santa Teresa por momentos e incluso en su confesor, y reproducen las palabras en sus escritos, mostrando sus conflictos más profundos y sus episodios más controvertidos. Tal es el caso de sus visiones, que desafiaban el orden y funcionamiento de la Iglesia Católica y el origen de sus enfermedades. Destaca la intensidad de la narración del episodio de juventud en que se creyó que Santa Teresa había muerto y despertó milagrosamente antes de ser enterrada.

Otro punto fuerte del montaje se centra en la relación de la Santa con el pecado y sus visiones del infierno. Mientras las lámparas halógenas a los pies de los espectadores parpadean, De Castro y Troya toman posiciones y se pasean delante de filas de butacas opuestas. De Castro personifica la recompensa mientras ofrece pasteles al público; Troya, sin embargo, sostiene una Biblia y habla de la tentación. Entre los murmullos de ambos, se escucha una canción sobre brujería y, en este ambiente casi claustrofóbico, de voces opuestas en espacio y significado, se vislumbra el conflicto en la cabeza de Santa Teresa hacia su conversión.

Folguera nos muestra una visión benevolente de Santa Teresa, símbolo de poderío femenino, fundadora de conventos y lectora de libros de caballería, y habla, sin tapujos, de la influencia de sus padres y sus travesuras infantiles, de su deseo de escapar a las cruzadas para luchar contra los musulmanes, siempre desde la experiencia de la mujer en el siglo XVI. En este sentido, es inevitable la comparación, aun anacrónica, con nuestro presente; así, como dice Troya, las series que vemos nosotros hoy día serían los libros de caballería para Santa Teresa. Sobre el escenario, se cruzan juicios sobre la Santa de estudiosos, entre ellos los de la filósofa Simone de Beauvoir, con el propósito de explicar los misterios de su existencia, de su experiencia y vivencia de Dios y, en definitiva, de la mística, que probablemente nunca llegaremos a comprender desde el raciocinio.

La guerra según Santa Teresa es un montaje que rezuma pasión por la palabra y su sonoridad, cuyo motor principal es la curiosidad y fascinación por la Santa; un espectáculo-homenaje que surge de la necesidad, de la búsqueda continua para encontrarse con la figura histórica, tan admirada y estudiada a lo largo de los siglos. Los actores se despiden, entregan las baldosas pintadas a los espectadores, conscientes de que todo ha sido un experimento, de que las reliquias siguen repartidas por el mundo, como piezas de un puzle infinito, que cada uno de nosotros construirá una y otra vez.

Crítica realizada por Susana Inés Pérez

Volver


CONCURSO

  • COMENTARIOS RECIENTES