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14.11.2018 Críticas  
¿No es verdad ángel de amor…?

Siguiendo la tradición de representar Don Juan Tenorio para Todos los Santos, la compañía tinerfeña Timaginas Teatro, nos hizo vivir dos horas plenas de emociones, ofreciéndonos cuatro magníficas representaciones de este drama religioso-fantástico del dramaturgo español José de Zorrilla. Todo ello en el marco incomparable del histórico Teatro Leal de La Laguna.

Existe disparidad de opiniones en cuanto al origen de esta antigua tradición. Hay quien sostiene que es debido a que Zorrilla escribió la obra un 1 de noviembre, otros que la escena del cementerio transcurre durante ese día. No obstante, todos parecen estar de acuerdo en el hecho de que dicha costumbre se pudo haber consolidado debido a que, en la segunda parte de la obra, la muerte adquiere el absoluto protagonismo. Cabe añadir, que la segunda vez que se representó el Tenorio fue un 1 de noviembre. En aquel tiempo eran habituales las representaciones de dicha temática para esas fechas.

En cualquier caso y para nuestra suerte, cada año podemos disfrutar de revivir una de las más fascinantes historias de este mítico personaje y que tantas veces ha inspirado las plumas de grandes autores de la literatura.

Este drama romántico transcurre en la Sevilla del siglo XVI. Nuestro protagonista, Don Juan Tenorio, es un seductor rebelde y arrogante, incluso podríamos decir algo diabólico; pues él mismo confiesa dudar de la existencia de una deidad superior, abogando por disfrutar de una libertad en descarada oposición a las leyes sociales y morales establecidas. No obstante, y en un giro inesperado del destino, Don Juan se enamora de Doña Inés; una joven que representa todo lo que él ha repudiado, marcando sus vidas para siempre y empujándoles a un amor irrealizable y a un destino fatídico; convirtiendo esta obra en un icono del mundo del teatro.

Timaginas Teatro, es la compañía responsable de recuperar la tradición de representar esta pieza clásica en toda la provincia de Santa Cruz de Tenerife desde el año 2009; haciéndolo desde el año 2011 en el Teatro Leal, con un éxito arrollador de taquilla.

Los veintitrés actores que dan vida y voz a esta trepidante historia, se entregan totalmente a su empresa, dotando a la obra de momentos de puro divertimento y excitación. Gracias al montaje, la progresión de los personajes mientras transcurren los siete actos de la obra, hace que para el espectador no haya un solo momento de indiferencia. Entre todas las excelentes interpretaciones, destacaríamos en primer lugar la de Armando Jerez; quien da algo más que vida a Don Juan; pues aporta al personaje una pasión y personalidad tan arrolladoras, que es difícil recordar que estamos ante una ficción; haciendo que pasemos de la profunda antipatía inicial a una aguda compasión al ser testigos de su transformación y arrepentimiento. También María Rodríguez; quien interpreta a uno de los personajes favoritos de la pieza, (Doña Brígida) ha creado un personaje que nos hace reír y a la vez asombrarnos por su falta de moral, al hacer todo esfuerzo posible (e imposible), para que Doña Inés sucumba a las artimañas de su tenorio.

Acompañan a este magnífico montaje diversas escenografías ingeniosamente diseñadas por Carmen Rodríguez Ortega: la taberna donde se hace la apuesta que lo desata todo, el convento donde Doña Inés sueña con Don Juan o el escabroso cementerio donde presiden dominantes las esculturas de aquellos que murieron por causa del famoso seductor. Digna de mención es la selección del vestuario, (también a cargo de Carmen Rodríguez) brillantemente pensado para cumplir con los requisitos de la época que representa; destacando los vestidos femeninos por su color y diseño. Otro aspecto donde se cumple con la costumbre de la época es la coreografía de esgrima escénica en la escena del duelo. Ver a los protagonistas blandiendo sus armas, hizo que nos percatáramos de que estábamos presenciando genuino y puro teatro.

Esta fantástica academia y compañía de teatro ha recibido el reconocimiento bien merecido de los medios y del público por su buen hacer y su dedicación al mundo de las artes escénicas. Ellos ven el teatro como una forma de crecimiento personal y como una original terapia para expresarse, descubrirse y ejercitar la memoria. Como fruto de ese duro trabajo, dedicación y esfuerzo, Timaginas Teatro recibió una gran ovación, con un público en pie y entregado que cuenta los días para que, el año próximo, en la víspera de Todos los Santos, podamos volver a ver a Don Juan conquistar a Doña Inés bajo la luz de la luna.

Crítica realizada por Celia García

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