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17.09.2018 Críticas  
Al Caudillo le gustaban de fresa sin tropezones

(Tristemente) ha llegado el cierre de las Crónicas Ibéricas de Chiqui Carabante. Tras “Desde aquí veo sucia la plaza” y “Herederos del Ocaso“, programada el pasado año, Algún día todo esto será tuyo, en la sala José Luis Alonso del La Abadía es un broche de oro con pedrería, al gusto de Carmen Polo, para finiquitar el retrato cómico por antonomasia de la España del s. XX.

Ramón Areces, “fundador” de El Corte Inglés, aquejado de múltiples dolencias ve la muerte a la vuelta de la esquina, y quiere dejar preparado tanto el discurso a pronunciar en su sepelio, como una biografía (autorizada) de su gesta como “el” empresario español, ejemplo de todas las virtudes con las que debe contar un españolito de bien, así como del adoctrinamiento de sus hombres y mujeres Corty, ejemplares también por su discreción, dedicación y vida enfocada a la empresa que les da sustento.

Si estas Crónicas abrían con la abolición de algo “tan español” como tirar una cabra desde un campanario, y continuaban con algo “tan español” como la picaresca en la organización de un equipo olímpico español, el cierre no es otro que algo “tan español” como conocer el origen del símbolo de unión de un país, según palabras del señor Areces, como es El Corte Inglés, el monumento común en todas la autonomías, presente en todas ellas, y bajo cuyo techo satisface todas y cada una de las necesidades del buen español.

Font García, Vito Sanz, Juan Vinuesa y Pablo Peña a los teclados, vuelven a ponerse a las órdenes del creador de este retrato cómico de la España contemporánea, para interpretar a personajes reales de nuestra historia, en clave esperpéntica, pero no por ello menos real. En Algún día todo esto será tuyo, la galería de “celebrities” va desde el propio Ramón Areces, pasando por su familia rural, Esther Koplowitz, Carmen Polo, el moro Rashid, y Francisco “Francis” Franco, el Caudillo.

Quizás esta producción del Club Canibal sea la más descacharrante, tanto es la que más de cerca nos toca, y más referentes “cercanos” podemos encontrar. Retratos “chanantes” de los personajes, humor negro del bueno, que todo aquel que no se la agarre con papel de fumar, disfrutará de lo lindo; y reconstrucción de ciertas anécdotas verídicas que podrían superar a la realidad.

La inteligencia de Chiqui Carabante para plantear esta dramaturgia, es innegable, y aunque quizás sea más disfrutable por todo aquel con querencia por el humor absurdo y lo políticamente incorrecto, Algún día todo esto será tuyo requiere una reposición “à la Mount Olympus” con un maratón de la trilogía, que nos permita disfrutar de la sinvergonzonería del autor y tres actores que disfrutan como niños, aguantando la risa, de esta galería de lo grotesco que es la verdadera Marca España.

Crítica realizada por Ismael Lomana

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