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23.07.2018 Críticas  
Un esperado gran éxito

El último espectáculo protagonizado y producido por Jorge Javier Vázquez, Grandes éxitos, ha llegado a Barcelona tras una exitosa acogida en su estreno en el Teatro Rialto de Madrid. El espectáculo colgó varias noches el cartel de “entradas agotadas” y va por el mismo camino en la gira que le sigue.

Jorge Javier Vázquez empezó con la producción teatral hace unos años cuando, muy inteligentemente, produjo un espectáculo sobre Miguel de Molina. Un espectáculo que fue un absoluto bombazo. El éxito de público y de crítica hicieron que el espectáculo estuviera bastante tiempo en cartel con entradas agotadas muchas de las noches. Tras ello, llegó el salto de Jorge Javier al teatro, aquello que siempre había querido y a lo que nunca se había atrevido. Iba en serio se convertía en su primer protagonista donde, acompañado de Kiti Mánver y Alejandro Vera, relataba su vida. Una obra que nos sorprendió a todos, ya que su guión y dirección realizada por Juan Carlos Rubio, estaba muy bien cuidada; algo que no suele ocurrir en este tipo de casos ya que con solo el nombre de Jorge Javier en el cartel, la obra vende por si sola.

Ahora, tras unos años de paro y dedicado exclusivamente al mundo televisivo y la preparación vocal (ya que Jorge Javier no ha dejado de lado esta parte), el conocido presentador de televisión ha vuelto a los escenarios con el mismo (o más) éxito que le precedió. Y sobretodo, con más ilusión que la anterior ya que el reto es mayor. Para ello, se ha juntado con el tándem Juan Carlos Rubio y Julio Awad que tanto le funcionó en su primer espectáculo.

Grandes éxitos trata una directa y sencilla historia. Un conocido productor (Alejandro Vera) llama a Jorge Javier Vázquez para ofrecerle la grabación de un disco. Eso sí, Jorge Javier tiene tres condiciones. Que se llame Grandes Éxitos, que se grabe en directo en un teatro, y que en el álbum, “ella”, haga un dúo con él. Condiciones indispensables para Jorge Javier que convertirán un trabajo sencillo en una divertida locura.

Jorge Javier Vázquez sabe que su éxito teatral es, mayoritariamente, por su condición de presentador televisivo y, por ello, sabe jugar muy bien esa baza dentro del espectáculo. El personaje que interpreta es él llevado a la exageración más elevada posible. El presentador cuyo éxito se le subió a la cabeza y se cree el mejor, el mejor cantante, la diva más perfectamente alocada. Él siempre es más y mejor. Y cual Madonna pedirá tonterías durante los ensayos del espectáculo que volverán loco a su productor, a la ayudante y a cualquiera que esté cerca. Eso sí, a los dos segundos, olvidará la tontería que pidió y realizará otra exigencia. Un largo momento de locura en el espectáculo que hace que la desesperación te llene y rías por la situación creada.

Acompañando a Jorge Javier en esta grabación de disco está “ella”; Blanca del Bosque (Marta Ribera). Una actriz de musical venida a menos cuya vida en los escenarios se hundió cuando quedó arruinada. Se dio a la bebida y las drogas y desapareció del mapa teatral tras acudir a un polígrafo del Sálvame que, más que ayudarla en su recuperación económica, lo que hizo fue destrozarla públicamente sacando a la luz partes turbias de su vida. Ella esperaba que Jorge la ayudara. Que mintiera por ella pero el polígrafo de Conchita no puede ocultar la verdad. Tras este programa, Blanca dejó de hablar a Jorge y se enfadaron durante años. Sorprendida por la llamada del productor musical para hacer un dúo en el álbum en directo de Jorge Javier, Blanca no puede decir que no a un talón de cinco ceros que podría solucionar su arruinada vida. Por lo que traga su orgullo y se presenta en el teatro con intención de hacer el espectáculo, grabar el álbum y, para que mentir, hacerle la vida imposible a Jorge Javier y devolverle el daño que este le hizo. Eso sí, ella también tiene sus condiciones para la grabación y puede que no sean del gusto de todos.

Junto a las estrellas, los que más sufren en el escenario son el productor y su ayudante; Alejandro Vera y Beatriz Ros; respectivamente. Ambos tendrán que lidiar con las exigencias y locuras de Jorge y Blanca. Situaciones insostenibles, locas, muy locas, de aquellas de voy a necesitar un psicólogo cuando salga de aquí. Y es que no es para menos con los rencores que ambos se profesan.

Por otro lado, hay que agradecer la integración de la banda en directo en el espectáculo. Que Julio Awad (director musical) realice pequeñas aportaciones como sí mismo dentro de la obra, hace que el ensayo que estamos viviendo sea más real si cabe. Pero, sobretodo, que la música del espectáculo sea en directo es algo que aplaudir en estos tiempos en los que la base musical es sencillamente un pendrive. Un tema que acaba apareciendo en el espectáculo de forma efímera y que agradecemos que se tome en serio en un guión lleno de bromas.

Grandes éxitos es en sí un espectáculo muy bien ideado. Un guión divertido, resolutivo y sencillo. Un divertimento que gusta al público, que te arranca risas y te hace ponerte en la situación de todos los personajes del escenario. Sí, Jorge Javier es el protagonista del espectáculo, lo sé, pero todos los personajes que lo acompañan tienen más o menos el mismo protagonismo que el principal y eso hace que empatices con todos de formas inesperadas.

La escenografía es sencilla y efectiva. Al escenificar un día de ensayo no necesitamos nada más que entorpezca las situaciones vividas en él. Lo mismo ocurre con la iluminación. Al ser un ensayo, el show juega con la propia luz de sala del teatro, la luz de ensayo del escenario y la de los focos de cabeza móvil que escenifican la iluminación ideada para el concierto. Varios cambios de iluminación que hacen que el espectáculo tenga grandes variaciones tonales con unas transiciones fantásticas.

Pero aún todo lo técnico, lo que más valoro del espectáculo es el juego del guión. El lanzarse al vacío con unos personajes que se llevan más allá del límite esperado. Un Jorge Javier que empieza a dejarse ir en el escenario y que controla la vis cómica llevando al extremo la divinidad creada en su cabeza. Una Marta Ribera que tiene un control exhaustivo de la situación y que acusa cambios de registro actoral cada cierto tiempo; pasando de la alegría a la desesperación con una transición espectacular y soberbia. El cambio de Alejandro Vera como productor equilibrado y conciliador a la desesperación y el desquicio más grande. Y la versátil Beatriz Ros, cuya naturaleza cómica y servicial del personaje nos lleva de la ternura más profunda a romper el estrés creado durante todo el ensayo con una actuación de fuerza sin igual.

Grandes éxitos predica y consigue lo que promete. La risa del espectador, el cante a coro con el actor, la parodia del personaje… en sí, el divertimento del público. Efectivamente, la mayoría del público (por no decir casi la totalidad), viene a ver a Jorge Javier; pero es de destacar y agradecer que la producción del espectáculo no se quede solo en esta parte del plano para hacer un espectáculo sencillo y sin aliciente. Jorge Javier es solo la excusa, la cabeza de cartel.

Crítica realizada por Norman Marsà

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