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25.05.2018 Críticas  
Miedo y asco en la Meseta

Los Mariachis llegan a los Teatros del Canal a la sombra del gran éxito de público y crítica de “El Tratamiento” en el Teatro Pavón Kamikaze. Antes que eso ocurriese, un servidor ya contaba con entradas para disfrutar del artífice de “40 años de paz” a la que veremos posicionada en el tiempo como uno de los hitos de la dramaturgia contemporánea

Pablo Remón se mantiene en la comedia con este Los Mariachis transportando al espectador a la aridez de la meseta castellana, con todo su terreno agreste, como el carácter de sus gentes, o de estos cuatro hombres curtidos a la intemperie y completamente predeterminados por este hosco entorno. Un hombre que huye de la capital, con un maletín lleno de dinero, llega a su casa rural, la que se encuentra ocupada por sus primos “los del pueblo”. En plena celebración de las festividades patronales, este personaje se debate entre afrontar la pena que le espera en cuanto se descubra su guarida, o afrontar el negro final que ve como única escapatoria.

Israel Elejalde toma la voz cantante de un elenco exquisito, conformado por el siempre impecable Luis Bermejo, y los habituales y certeros Francisco Reyes y Emilio Tomé. El horror vacui de esa estancia, diseñado una vez más por Mónica Borromeo, y la iluminación de David Picazo, son el contrapunto de este montaje que huele a nuevo éxito de Remón, al que ya se le puede considerar el niño mimado de la escena madrileña, el Rey Midas del teatro patrio, o yerno perfecto del público. Es innegable que el gran salto del off a los grandes escenarios, ha ocurrido en un breve período de tiempo para Pablo, y su sello es una apuesta segura; su texto y dirección son la constatación perfecta de que el teatro de calidad “para masas” existe. Todo Remón es tan accesible que es una apuesta segura en cualquier recomendación teatral que se haga. Ha ocurrido con la re-programación en el Kamikaze de “El Tratamiento” y puede llegar a ocurrir con esta trágica road movie castellana.

Que una casa familiar, rodeada por una granja de avestruces en plena Meseta, se convierta en el refugio de un testaferro de una trama inmobiliaria, tiene el punto perfecto de comedia entre Berlanga y Buñuel para que funcione a la perfección toda su maquinaria. Referencias estas de “0,60” para una tragicomedia con unos intérpretes que continúan en estado de gracia. Los nominados al Valle-Inclán, que se quedaron a las puertas de conseguirlo (Bermejo y Elejalde) son dos joyas de la escena patria que debemos conservar, y la química perfecta que continúa habiendo entre Remón a la dirección y Reyes y Tomé, hace desear que estos dos fetiches del autor no dejen de serlo nunca. Reyes, continúa robando “planos” con su imponente presencia, y su característica entonación; y Tomé es un camaleón en escena.

Puede que este relato de un hombre en crisis, volviendo a las raíces, esas que nunca podremos evitar, no cuente con el carisma ni el engranaje perfecto con el que cuenta su hermana “El Tratamiento” pero la alta comedia de Remón sigue presente, y es tal la sensación de estar presenciando un largometraje en vivo, que consigue, una vez más, que el entretenimiento que es Los Mariachis sea tan disfrutable, y una vez más, nos inunde de emoción esos finales tan contundentes. “Remoners”, estamos de enhorabuena, Pablo está en racha. Por muchos éxitos más.

Crítica realizada por Ismael Lomana

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