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30.04.2018 Críticas  
Multiverso para dummies

A la sombra de la campaná de Remón en el kamikaze con “El Tratamiento” llega Si no te hubiese conocido a la sala Francisco Nieva del Teatro Valle-Inclán, estreno ¿mundial? de Sergi Belbel, contando con dos conocidísimos rostros, y otros dos que no tanto, en una comedia romántica con más clichés y lugares comunes que gracia y desparpajo.

Partiendo de la muerte de la familia de Eduardo (Unax Ugalde) en un accidente de tráfico, la obra va desgranando toda una serie de historias y sus posibles combinaciones, todas ellas basadas en las teorías de los universos paralelos. Si no te hubiese conocido juega con los cuatro personajes, saltando a los ochenta, los noventa y los dos mil, relatando los posibles encuentros y desencuentros de Elisa (Marta Hazas), Clara (Ana Cerdeiriña) y Óscar (Óscar Jarque), si sus decisiones en el pasado, hubiesen sido otras.

Universos paralelos y el azar, o el destino, están presentes durante los noventa minutos, que se hacen eternos, como el amor de Hazas y Ugalde sobre las tablas. Los saltos en el tiempo siempre son un riesgo en los montajes teatrales, al no poder apoyarnos en caracterizaciones express, sino en la versatilidad del actor para, con sus dotes artísticas, transportarnos al pasado o al futuro, pero en este caso, una nada afinada dirección de Belbel no ha dado en el clavo ni con la carpeta con imagen de ET y Dirty Dancing, ni la chupa de cuero, ni cambiando la velocidad de recitar el texto, como seña de lozanía; uno no se ve transportado a la juventud de los protagonistas, sino a un sketch de programa televisivo de relleno del mes de agosto.

Si la dicción de Unax Ugalde es dudosa, atropellada y con una proyección que alcanza hasta el botón del puño de su camisa negra, los mohínes de Cerdeiriña no mejoran el panorama, y la incomodidad de Jarque en la piel de Óscar, rematan la función; de este lance de “Regreso al Futuro” solo se salva Marta Hazas, comodísima en su perenne y atemporal código.

El despliegue escenográfico ambientando unos salones de boda, está desaprovechado, y el excesivo “subo el panel, bajo el panel” que sirve de pantalla narradora y despersonalizado fondo de la mayoría del montaje, hacen pensar que el planteamiento inicial del uso del mismo o ha sido fallido, o han perdido una gran oportunidad de destacar al menos con un mapping, apoyo perfecto para la transición entre tiempos. Esta osadía en cuanto a mi propuesta escénica soy yo entrando en el juego que plantea Belbel en cuanto a qué hubiese sido de Si no te hubiese conocido si en lugar de proyectar unas letras a la izquierda, y unas sombras de sirena, no sé, hubiésemos visto esa sala de ensayos de la universidad, la cafetería en la que se reúnen los personajes, la casa de estudiantes, o hasta el hogar de los protagonistas.

El lenguaje tan cinematográfico que destila este montaje, es un intento en vano de Belbel de hacer que este teatro imitando al cine llegue claro y efectivo, o cale en el espectador con el día tonto. La platea, me atrevo a fabular, entra en el juego de los protagonistas planteando las mil alternativas de qué hubiese sido de sus vidas si hubiesen ido a tomar un Ribera a un bar de Argumosa, a qué persona ha dejado de conocer en el pasillo de los productos Bio del Carrefour Express de la esquina, cuántas oportunidades de una vida de amor y ternura ha perdido por los contactos descartados del Tinder, o si está mereciendo la pena elucubrar teorías y contabilizar cuántas veces se toca Unax Ugalde el costado izquierdo durante toda la función.

Crítica realizada por Ismael Lomana

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