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10.04.2018 Música  
La positividad contagiosa de Luz

El pasado sábado, Luz Casal presentaba en el Gran Teatre del Liceu su nuevo álbum, Que corra el aire. Un álbum repleto de positivismo que mezcla las canciones más animadas con las más frágiles para presentarnos un cóctel perfecto.

El concierto que Luz Casal dio dentro de la programación del Suite Festival de Barcelona se nutrió también de esta mezcla perfecta. La primera parte del concierto sostuvo las nuevas canciones y, la segunda, sus conocidos clásicos.

Luz Casal es una apuesta segura en concierto. Si te gustan sus canciones, el directo que presenta es de una potencia inigualable. Tras escuchar su último disco, pensaba que nos íbamos a encontrar un concierto íntimo (para más inri, se realizaba en el Liceu de Barcelona), por lo que era absolutamente improbable que el concierto nos permitiera movernos de nuestras sillas y levantarnos para disfrutar de la música. Pero, aunque esta última parte fue así, el concierto íntimo no apareció por ningún lado. Todas y cada una de las canciones rezumaban su fuerza.

Luz Casal presenta un juego de luces en el escenario alucinante. Flashes, luces de colores y multitud de luces escondidas en lugares justos del decorado, hacen que el inicio del concierto sea de lo más potente que hemos podido ver nunca. Algo inesperado y que debemos remarcar. Su escenógrafo, a la par que su iluminador, merecen una ovación al acabar el concierto ya que consiguen que el público se sorprenda continuamente.

Pero vamos al lío que me enrollo como una persiana. Luz Casal, ataviada con una chaqueta de pelo y acompañada de un total de 5 músicos (dos guitarras, un teclista, un batería y un bajo), iniciaba el concierto con el single que da nombre a su nuevo álbum Que corra el aire. La canción reza: “Es mi casa el templo donde me guardo…” y ya os digo que, para empezar, Luz no se guardó nada en la manga. El directo empezaba con fuerza, convicción y marcha rockera; tal como recordábamos a la cantante. Un inicio alucinante que nos dejó sin palabras; las cuales solo pudieron romperse en aplausos tras un sincero “¡Bona nit Barcelona!”.

Tras ello, seguimos con la sincera Miénteme al oído en la que Luz se declara inocente de toda culpa. Y mientras nosotros la perdonamos, ella se quita el abrigo y muestra un traje de chaqueta que deja claro que el rock va a llegar en su justo momento; solo debemos esperar. Su alma rockera está latente y no nos la vamos a perder.

Tras un pequeño speech en el que indica que viene a presentar su nuevo disco, suenan Días prestados con un maravilloso arreglo del teclista del grupo; y Lucas. Esta última, según nos indica Luz, es la historia de un pequeño (de corta edad) cuya historia se convertía en poema. “Ahora eres una estrella en el cielo”.

Tras ello, disfrutamos de Volver a comenzar y Quise olvidarte. Antes de esta última, Luz nos indica que este álbum tiene una gran conexión con Barcelona. Su productor Ricky, algunos de los músicos y el mezclador del disco Santos viven en la ciudad. Indica que aquí escuchó por primera vez el álbum acabado y, socarrona, indicaba que el productor le comentaba que el álbum era como un zoo. Hay de todo y para todos los momentos. Y ahí, he de darle la razón al productor. Pero esto hace que el álbum sea tan redondo y agradable a la escucha.

Después de dar gracias a la ciudad de Barcelona por dejarle grabados momentos suyos y de su carrera; anuncia la siguiente canción como una canción bonita y de amor pero socarrona. Si no me rio no la canto; dice. Así empieza Quise olvidarte. Tras ello disfrutaremos de Meu pai y Tanto ruido.

Tres últimas canciones quedan del nuevo álbum y, obviamente, Luz no las iba a dejar pasar. Suenan así La única verdad, Morna (una canción de intensa nostalgia a la tierra con base del género de canción popular de Cabo Verde), y Amores. Una canción homenaje a una mujer cantante, compositora y autora (Maritrini) que cierra la primera parte del concierto y el álbum.

Así, la primera parte del concierto quedó marcada por la presentación total del nuevo álbum de Luz Casal. Empezando por la canción número 1 y acabando por la 11 en la misma correlación que el álbum en sí.

Tras una corta media parte de 10 minutos para cambiarse y refrescarse, Luz aparece en el escenario con un vestido corto negro diciendo: “Estoy segura que esta noche va a pasar a formar parte de mi memoria, de mis recuerdos. Por vosotros y por el talento de la gente que me acompaña. Presenta a sus músicos y empieza a cantar Entre mis recuerdos. Una gran ovación da la bienvenida a la parte del concierto de sus canciones imprescindibles.

Tras ello disfrutaremos de Un nuevo día brillará en el que jugará con el público. Luz gira el micro y hace cantar al público mientras ella hace los gestos. La gente se equivoca en la letra pero da igual. Todos han disfrutado del momento y así lo indican los aplausos tras la canción. Le seguirán el compendio de las canciones No me importa nada, Besaré el suelo, Sentir, Dame un beso y uno de los colofones de la noche Es por ti, la versión de Boig per tú del grupo catalán Sau la cual canta en Castellano menos el estribillo que lo canta en Catalán.

Le seguirán ¿Por qué no vuelves, amor?, Plantado en mi cabeza, Un pedazo de cielo, Loca y Rufino; donde la gente abandonó sus asientos para ponerse a bailar. Un final de concierto que no dejó indiferente al público y que arrancó varios cantos espontáneos hasta que volvió a salir al escenario.

Tras el breve paro, Luz Casal volvió al escenario con un vestido largo de color negro para iniciar una ronda de bises que incluyeron Lo eres todo, en una deliciosa versión piano y voz; la conocida Piensa en mi, quien hizo que el público se levantara a aplaudir y ella realizara un saludo de 5 minutos y; el clásico Te dejé marchar que puso el broche final al concierto.

El concierto finalizó, no sin antes escuchar una palabras de agradecimiento de Luz a su público: “Os doy otra vez las gracias por el cariño, la acogida y por hacer maravilloso este paso esta noche por el Liceu”.

Luz nos presentó un espectáculo enérgico, con luces comparables a grandes conciertos, con una escenografía sorprendente, y un repertorio muy bien equilibrado. Una noche que puedo tildar como perfecta y que me maravilló gratamente. Si antes me gustaba Luz Casal (doy gracias a mi madre por ello), ahora puedo declararme fan. No solo de sus canciones sino de su simpatía, su buen hacer, su cariño con su público y su cuidado espectáculo.

Crónica realizada por Norman Marsà

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