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23.03.2018 Críticas  
Una velada poética ocurrente y fraternal

El Maldà abre sus puertas a Bubulina Teatre y programa en su sección de cabaret el espectáculo Com nos tornem. Una velada poética que transcurre en un ambiente distendido y costumbrista y que presenta a una actriz-personaje que sabe cómo ganarse al público de un modo amable y sin perder nunca el foco e intención de la propuesta.

Quizá lo hayamos olvidado, pero tampoco hace tanto tiempo, en las reuniones familiares o en momentos más o menos importantes de nuestra vida cotidiana, no era extraño que saliera “la nena” o “el nen” a recitar una poesía ante el resto de sus parientes. Un ejercicio de memorización muchas veces amenazado por el nerviosismo o vergüenza de mostrar ciertos sentimientos cuando ni siquiera los comprendíamos. También en la escuela, en festivales de Navidad o fin de curso, si se daba el caso. No es exactamente ahí donde nos lleva esta función pero de lo que no hay duda es de que si una Isabel Castro se hubiera topado en nuestro camino en aquellos momentos, otro gallo cantaría.

La concepción del espectáculo es sencilla y muy clara. Jordi Lara ha creado la dramaturgia a partir de una idea propia y es la de situarnos en el salón de casa de una peluquera que nos explicará su vida a la vez que recitará poemas y compartirá con nosotros el porqué de la poesía. Al mismo tiempo, y una vez presentado al personaje, realizaremos un recorrido por algunos nombres determinantes de la poesía catalana y universal. Y, lo más importante, lo que se reivindicará en última instancia es la oralidad. “Dicho con el corazón y de memoria”. El espacio y vestuario de Montse Figueras nos traslada a un salón que podría ser el de casa de nuestras abuelas con apenas unos objetos de utilería y una caracterización perfecta del personaje principal.

Com nos tornem tiene mucho de homenaje. Un recuerdo a las abuelas, por lo menos a su época y a la de sus gentes, que bajo su apariencia de levedad tiene un carácter reivindicativo (totalmente pacífico y costumbrista, pero reivindicativo). Como decíamos, de autores como Tagore, Lorca, Neruda, Baudelaire, Verdaguer, Maragall, Baró i Sureda o Apel·les Mestres. De sus versos pero especialmente de la forma popular de “decirlos”. Declamación, afectación y dramatismo. La poesía como algo vivo, emocionante y en primera persona. También, a la figura del poeta como precursor anacrónico del movimiento fan (un detalle apenas insinuado pero muy gracioso a partir del ejemplo de Mossèn Cinto).

La voz de este espectáculo, también su alma y corazón, es sin duda Gisela Figueras. Directora e intérprete que se muestran bajo la apariencia del personaje arrollador de Isabel Castro. Una suerte de “teresina” muy particular. Tan delirante como se quiera en los momentos más alocados pero con una gran capacidad tanto cómica como dramática y un talento enorme para incluir al público en la representación, literalmente. Nos ha gustado especialmente el control que demuestra para que todo (poemas y reflexiones sobre asuntos varios) pase a través de su creación. Una actriz que sabe desaparecer totalmente bajo la gran caracterización (e interpretación) del personaje al que se entrega desde el primer momento y al que la Figueras directora sabe extraer todo el potencial para dotar a la función del ritmo idóneo.

Finalmente, celebramos la ocasión de que el personaje de Isabel Castro se nos haya presentado. Encantados de conocerla. Un personaje al que nos gustaría seguir viendo sobre los escenarios, ya sea para explicarnos cómo siente a través de la poesía, para un curso dramático de peluquería o para lo que se les antoje a Bubulina Teatre. Com nos tornem resulta una velada tan placentera, como divertida y emotiva. En la corta distancia y el ambiente que se crea en El Maldà encontramos una muy buena propuesta para pasar la noche de los lunes.

Crítica realizada por Fernando Solla

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