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13.03.2018 Críticas  
El baile entre política y géneros de Egon Soda

Los Egon Soda vuelven a los escenarios tras dos años de silencio para presentar su último LP, ‘El rojo y el negro’, un disco con alto contenido político y con poco espacio para sentimentalismos que experimenta con otros géneros musicales desde la perspectiva rockera.

La banda consigue salvar el obstáculo que supone cantar canciones ante un público que aún no las ha escuchado (el disco se publicaba al día siguiente) y hacen alarde de buen gusto en un concierto que homenajea la buena música.

Pocos grupos pueden presumir de empezar un concierto tocando dos canciones de un nuevo disco que nadie ha oído aún y que el público guarde silencio y escuche con atención. Ellos son Egon Soda, una banda nacida en Barcelona de la mano de unos músicos con ganas de darle una vuelta al indie rock español.

La voz rota es la de Ricky Falkner, productor musical por cuyas manos han pasado Love of Lesbian, Sidonie o Quique González. Además también ha sido miembro de bandas como Standstill y actual bajista de Love of Lesbian. Xavier Molero (Nothing Places, Alfaro o Ivan Ferreiro) y Ferrán Pontón (Mi Capitán) son los otros dos pilares de la banda, los tres son amigos de la infancia. Charlie Bautista, Pablo Garrido y Ricky Lavado forman parte también de esta banda.

Suena ‘Lucha de clases’ para abrir el concierto enmarcado dentro del Festival del Mil·leni en la sala Apolo 2 para a continuación entonar ‘Espíritu de la transición’. Dos temas del nuevo disco titulado ‘El rojo y el negro’.

El público que ha llegado a la Apolo 2 tras un día de huelga feminista escucha los nuevos temas tras una especie de disculpa del ‘frontman’ de la banda. Falkner avanza que han pasado por ciertas dificultades para encontrar discográfica y que su último trabajo ha sufrido algunos retrasos.

Aparentemente algo incomprensible viéndolos en el escenario abordando temas nuevos y antiguos, todos ellos combinando la cantidad exacta de letras profundas y con sentido que llaman a una escucha atenta junto con un rock sin miedos a la hora de experimentar con otros géneros musicales. Y parece que, tras haber oído dos canciones nuevas de su último disco, estos catalanes han avanzado hacia la dirección correcta con el nuevo trabajo también.

Suena ‘Los hombres topo quieren tus ojos’ de su disco ‘El hambre, el enfado y la respuesta’ (2013) para seguir con ‘Papel pintado’. Sin mucha intención de enfriar al público hablando, Ricky hace una pequeña pausa para introducir una canción nueva, ‘Matanza’, y para explicar que surgió a raíz de los atentados que sufrió Barcelona durante el pasado mes de agosto. Un sonido latino muy atrevido que funciona a la perfección y de una manera totalmente inesperada. Definitivamente ‘El rojo y el negro’ promete.

Los Egon Soda siguen su repaso por su carrera musical intercalando nuevas canciones, algunas de ellas que ya han sonado en anticipos como ‘Corre hijo de puta, corre’ o ‘Glasnost’, cuyo videoclip se había presentado esa misma semana entre juegos de claroscuros de rojo y negro haciendo referencia directa al título del disco; juego de luces que también persistirá durante esta noche en Sala Apolo 2.

No podían faltar ‘Lorem ipsum’, ‘Escápula’ o ‘Nueva internacional’ en un concierto de estos artistas que aún tienen mucho por hacer por el indie español. Ricky Falkner flanqueado por sus compañeros de banda interpreta una a una las canciones tras un atril en el que lleva las letras por respeto a la lírica tan cuidada de Ferrán Pontón, como ya explicaba en una entrevista a El País durante la promoción de su disco anterior.

El concierto llega a su fin con ‘El corazón de un mundo sin corazón’, una que ya habíamos podido disfrutar como anticipo y que, según explica Falkner, es la única del nuevo disco que podría considerarse canción de amor. Entre el público se ven caras conocidas del panorama español indie entre productores y músicos, todos ellos aplaudiendo a una banda que, crucemos dedos, la siguiente vez que pongan pie en Apolo sea con un lleno en la sala principal.

Crónica realizada por Bea Garrido

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