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07.02.2018 Nacional  
La Perla 29 nos acerca al “kitchen sink drama” de Arnold Wesker

Arnold Wesker llega a la Biblioteca de Catalunya. Sopa de pollastre amb ordi se estrena el próximo 14 de febrero y se podrá ver hasta el 8 de abril. Ferrat Utzet dirige un texto que él mismo ha versionado junto a Llàtzer Garcia y que nos acerca al realismo social de los “angry young men”.

Sopa de pollastre amb ordi es una obra escrita en 1958, la primera de la trilogía de Wesker y predecesora de “Arrels” (1959) y “Estic parlant sobre Jersusalem” (1960). Una pieza que es, junto con “La cuina” (1957), vista recientemente en el CDN, una de sus obras más representadas. La adaptación que nos ocupa se ha centrado en 7 personajes y está interpretada por Míriam Alamany, Màrcia Cisteró, Ricard Farré, Pol López, Maria Rodríguez, Josep Sobrevals y Lluís Villanueva.

En la presentación a los medios se ha destacado cómo la pieza se adapta a las propuestas de La Perla 29. Utzet ha reconocido encontrarse cómodo en este espacio y a la vez ha mencionado lo ambicioso de la propuesta. En la obra que nos ocupa se explica el enojo de la clase obrera en relación a la democracia. Ha situado al autor en la misma línea que John Osborne. Ficción con un punto amargo y biográfico que “describe los síntomas presentes a partir de la dificultad de transitar por la realidad”. Del autor remarca el uso de la elipsis y los saltos en el tiempo, que es uno de grandes protagonistas y que muestra “el porqué de esta pérdida de las convicciones en relación a las expectativas de lo que podían hacer la izquierda y el comunismo”.

Nos trasladamos a un barrio de raíces judías del East End londinense, en el contexto de una gran manifestación real en la que los semitas se organizaron para prohibir la entrada en la zona de un grupo fascista. Un “triunfo simbólico” que desembocó en batalla campal entre el cuerpo policial y los vecinos. En este entorno viviremos la degradación de una familia politizada en relación a los ideales. No habrá grandes discursos y sí una búsqueda incesante de nuevos caminos para gestionar el desengaño. Director y dramaturgo escogieron la pieza hace un año. A Utzet le cautivó “la dificultad de mantener la ilusión ante las contradicciones del exterior”.

Y llegó nuestro otoño sociopolítico. ¿Qué está diciendo la obra al momento que se está viviendo en Cataluña? Utzet afirma que la obra no da respuestas y así se ha trabajado en los ensayos. “No es la obra del procés”, ha dicho. “Es una obra oportuna, pero no oportunista”. Con Sopa de pollastre amb ordi se utiliza el teatro para encontrar las preguntas. También ha explicado que el vestuario de Annita Ribera huye del costumbrismo. Se ha trabajado desde la elipsis, a partir de las nuevas convenciones teatrales y del tiempo. Un espacio de 16 metros cuadrados desnudo que, progresivamente, se irá llenando de objetos. 20 años de objetos, de 1936 a 1956. Un comedor de clase obrera y una dificultad añadida a la interpretación, que es a la vez su principal trampolín.

Tanto Utzet como Garcia han explicado que han querido conservar el espíritu y la modernidad del texto original y, al mismo tiempo, esencializarlo. Han mantenido y conservado lo que, en su momento, quiso hacer y decir el autor y han presentado la historia de un modo más coral, priorizando la presencia de todos los personajes desde el principio. Han elegido la pieza intentando salirse del teatro de repertorio de los autores más recurrentes y, por eso, han evidenciado su “potencia abismal” engrandeciendo su discurso e incorporando parlamentos de las otras obras de la trilogía. La representación transcurrirá en un solo acto dividido en tres bloques. Han recortado los antecedentes y se han centrado en el enfoque directo de personajes y situaciones.

Para Villanueva, la obra muestra el declive de la familia. Una pieza ideológica y la paradoja de unos personajes que no se enfrentarán al fascismo sino a la policía. El actor ve un “obvio paralelismo con nuestra realidad inmediata”. También ha destacado el carácter metafísico del texto de Wesker. Resume la intención en la tesis “si no te interesas por las cosas (como ciudadano, persona y ser humano) morirás”. Cisteró se enfrenta al personaje “que menos se degrada pero que más solo se queda”. A su vez, Pol López coincide con Utzet en la pátina de optimismo que desprende la obra. El suyo es un personaje que desde pequeño se ve claro que tipo de persona puede desarrollar la política. “Cómo los conceptos escuchados desde siempre los va incorporando en el alma”. Una fortaleza espiritual y religiosa de una “posible mente brillante”. En el fondo, una obra sobre el amor más comprometido e inquebrantable: el de una madre hacia su hijo. A través de su personaje, el actor se preguntará “por qué la gente deja de hacer las cosas que le pueden ayudar a vivir”. Aquí se introduce la música y las diversas disciplinas artísticas y también se nos mostrarán las aristas de conceptos como hermandad, solidaridad, libertad o democracia.

Por último, Utzet ha destacado que Sopa de pollastre amb ordi pide al espectador que se mantenga activo y que “mire hacia delante” y para ello ha confiado en la escenografía de Josep Iglesias, la iluminación de Guillem Gelabert y el sonido de Damien Bazin. Entre todos han creado un dispositivo escénico en el que resulta muy fácil entrar pero que atrapará al público hasta el final. Un espacio pequeño rodeado por gradas a cuatro bandas que favorece el ritmo vertiginoso de la pieza y con “una proximidad total muy buena para emocionar a los espectadores”. Una obra de personajes que llega como un puñetazo y una puesta en escena en la que desparecen la arena marca de la casa y las distancias, con un aforo de 226 localidades por función.

Sopa de pollastre amb ordi se estrena en la Biblioteca de Catalunya el próximo 14 de febrero. Puedes conseguir tus entradas en la web de La Perla 29.

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