novedades
 SEARCH   
 
 

05.12.2017 Críticas  
Efusivo ejercicio de creación colectiva

El Teatre Akadèmia acoge la visita del Workcenter Studio in Residence con Sin fronteras. Un espectáculo que aúna el talento del dramaturgo Thomas Richards como heredero de Jerzy Grotowski, destacado director polaco de teatro de vanguardia durante la segunda mitad del siglo XX.

No hay escenografía en sí misma, ya que son los mismo intérpretes los que utilizarán distintos objetos y materiales, convirtiéndose ellos mismos en contenido y continente de todo lo que sucede en escena. Incluso se encargarán de desarrollar el espectro sonoro y lumínico con los elementos de los que disponen y con los que interactúan durante todo el espectáculo. Esta ejecución es milimétrica y nos sorprende detalle a detalle sin distraernos de lo que se está explicando. El qué se convierte en el cómo y viceversa de un modo tan insólito como arrebatador.

El aprendizaje a través de la asimilación y la experimentación. Tanto de los implicados en el proceso de creación como del público, que interioriza de un modo inmediato lo que está contemplando entre atónito y divertido. A partir del terremoto acontecido en Chile en 2010, asistiremos a la transformación de cuatro voluntarios de una ONG que pretenden dar apoyo a las víctimas, especialmente a los niños. Su manera de percibir y lidiar con el dolor se muestra de un modo tan cerebral como psicosomático. La interpretación del cuento de Heinrich von Kleist servirá de base para detonar cualquier tipo de construcción sobre la percepción y asimilación del dolor que nos vienen inculcadas social y culturalmente. A través de la religión y la moraleja de los relatos, ya sean de tradición oral o no.

Todo se detonará pero siempre a través del cuestionamiento de las percepciones individuales y colectivas. Aquí entra en juego el legado de Grotowski y la adecuación hacia el terreno de que llamó teatro pobre, con un uso aventajado de la mezcolanza entre el trabajo físico y psíquico. En este terreno, la labor de Alonso Abarzúa, Gina Gutiérrez, Juan David Salazar, Felipe Salazar, María Solarte, Javier Cárcel Hidalgo-Saavedra y Lynda Mebtouche es excepcional. Salvajes pero profundísimos en su aproximación a las múltiples técnicas interpretativas con las que nos obnubilan.

Siete colosos que desarrollan cualquier disciplina y que parecerá que improvisan todo lo que acontece en escena sin que nuestros ojos perciban la precisión milimétrica de cada paso que dan. Movimiento, voz y gesto en una comunión perfecta que provocan un efecto indescriptible y que merece ser experimentado en vivo. En pocas ocasiones, la presencia del espectador es tan imprescindible para detallar la calidad de la experiencia ante lo vivido. En este caso, el título Sin fronteras serviría también para describir la aproximación interdisciplinar de tan apasionante proyecto como el que atestiguamos aquí. Sin duda, Richards y toda la compañía pueden estar satisfechos de la conmoción provocada, dentro y fuera de escena. Su trabajo demuestra que todavía es posible un teatro de vanguardia y que no todo esta inventado. Su interacción con todos los elementos y objetes resulta también apabullante.

Finalmente, y tras la experiencia que supone compartir esta función con sus creadores, podemos percibir el esfuerzo y el aprendizaje que todos los implicados han realizado. Un trabajo profundísimo que nos llega depurado al máximo y que transmite un cúmulo de sensaciones y sentimientos que nos embargan y empujan a compartir el estado entre el trance y el ditirambo con el que termina la pieza. Una aproximación a los mecanismos internos del pensamiento y el comportamiento ante el sufrimiento que recordaremos durante mucho tiempo.

Crítica realizada por Fernando Solla

Volver


CONCURSO

  • COMENTARIOS RECIENTES