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13.10.2017 Críticas  
El amor y la condición humana

Escenas de la vida conyugal, obra que ya lleva muchos años interpretándose en otros países, se ha estrenado en los Teatros del Canal de Madrid bajo la dirección de Norma Leandro y con Ricardo Darín y Andrea Prieta sobre las tablas.

Escenas de la vida conyugal fue, en un inicio, concebida por Ingmar Bergman como una miniserie para la televisión sueca y tras el éxito de la misma se adaptó al formato teatral, debutando en 1981 en el teatro Marstall de Múnich. La producción argentina estrenada ahora en España se presenta en tono de comedia agridulce con la que el público se ríe a carcajadas de situaciones que en el fondo son bastante dramáticas.

Juan y Mariana relatan una serie de momentos en los que describen con bastante profundidad los conflictos existentes en su matrimonio y los encuentros que tienen lugar después de su divorcio. Se trata de un texto que en ocasiones nos hace reflexionar sobre las relaciones de pareja independientemente de que nos podamos sentir o no identificados con lo que a los dos protagonistas les sucede; esto se intensifica gracias a la ruptura de la cuarta pared entre escena y escena, momento en el que las luces se apagan, comienza a sonar una suave melodía –gran trabajo de iluminación y sonido- y uno de los dos personajes (se van alternando) nos presenta la escena bajo un título, por ejemplo “el arte de esconder la basura debajo de la alfombra”, que explica al público. Es un placer dejarse impresionar por las brillantes actuaciones de Ricardo Darín y Andrea Prieta, dos actores que demuestran talento de principio a fin. Se nota la química existente entre ambos, entregándose de lleno a sus personajes.

En ocasiones –sobre todo al principio de la función- los diálogos que escuchamos en boca de Ricardo Darín dan la impresión de alejarse demasiado de lo que Bergman quiso reflejar sobre el matrimonio, quizá hayan sido reescritos para arrancar alguna risa fácil entre el público pero, en realidad, no son más que tópicos machistas presentes en cualquier espectáculo de humor superficial.

La escenografía es mínima porque no se necesita nada más, el trabajo de los actores lo es todo: viendo el cartel de “no hay localidades” colgado de las taquillas de los Teatros del Canal queda claro lo apreciado que es el actor argentino en nuestro país, y para los que no conocíamos a Andrea Prietra, ha sido una grata sorpresa descubrirla sobre las tablas formando parte de esta pareja que nos invita a reflexionar durante la hora y cuarenta minutos que dura espectáculo y, por qué no decirlo, también después.

Escenas de la vida conyugal es una obra que no promete mucho más y se mantiene gracias a un brillante trabajo actoral pero que ha sabido llegar al público.

Crítica realizada por Patricia Moreno

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