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02.10.2017 Ópera  
El Liceu apuesta por una producción moderna y con sentido

El Gran Teatre del Liceu presenta la producción con la que inaugura la nueva temporada. Se trata de Un ballo in maschera, un melodrama en tres actos con música de Giuseppe Verdi y libreto de Antonio Somma. Una puesta en escena de Vincent Boussard que se estrenó en Théâtre du Capitole de Toulouse y en el Staatstheatre Nürnberg y se podrá ver de 7 al 29 de octubre.

La dirección musical de Renato Palumbo es, sin duda, uno de los grandes reclamos de la propuesta. Piotr Beczala y Fabio Sartori (Riccardo) y Keri Alkema y Maria José Siri (Amelia) encabezan dos repartos de lujo. El rol de Renato lo encarnarán Giovanni Meoni y Marco Caria y el de Ulrica lo defenderán Dolora Zajick y Patricia Bardon, respectivamente. A todos ellos, les acompañarán la Orquestra y Cor del Liceu y el conjunto VEUS (Cor Infantil Amics de la Unió de Granollers).

Los nombres implicados no son ajenos al Gran Teatre del Liceu. El maestro Palumbo nos vistió con “Norma”, Boussard nos obsequió con “I Capuleti e I Montecchi” y de Beczala todavía recordamos su “Werther” de la temporada pasada. Para Alkema, en cambio, Un ballo in maschera supone su debut en la casa. En la presentación a los medios, todos se han mostrado muy contentos e ilusionados por participar de esta propuesta en un lugar referencial como es el Gran Teatre del Liceu.

Así lo ha explicado Palumbo, quien ha confesado que, en un primer momento, se sintió algo preocupado por cómo se iba a afrontar esta producción. Por varios motivos, entre ellos por la relevancia del lugar, la grandilocuencia con la que se suele representar este título, por los grandes nombres que han cantado estos personajes y por la dificultad que existe a veces para llegar a un acuerdo con el director de escena. Según ha dicho, se ha encontrado con una bellísima sorpresa ya que Boussard encarna una figura ama y conoce la ópera y con quien comparte una misma idea artística muy ligada a una dramaturgia moderna, inteligente y lógica.

Para él, el director escénico, ha conseguido el nivel de complicidad óptimo entre todos los implicados. Un director de orquesta y escénico que pretenden explicar esta historia de “amor, poder, política y gran humanidad”. Boussard ha explicado que ha retocado y mejorado su propia propuesta para adaptarla a la capacidad del escenario del Gran Teatre del Liceu. Ha querido utilizar el proscenio para evidenciar la intimidad del personaje de Riccardo, evitando que todo se escenifique al fondo de la caja. Su obsesión ha sido la de crear una dramaturgia que contenga tanto el tiempo del compositor (1800), como el tiempo soñado por Verdi (siglo XVIII), como la visión que podamos aportar desde nuestro tiempo actual.

En la espectacular puesta en escena de Boussard encontramos un ambiente oscuro y plagado de misterio, en la que ha vuelto a colaborar con uno de los grandes de la moda, el francés Christian Lacroix. El tándem ya nos obsequió hace dos temporadas con la producción de “I Capuleti e I Montecchi”. En el terreno musical, Un ballo in maschera destaca por una gran cantidad de momentos álgidos. Arias pensadas para el lucimiento de los artistas como “Ma se me Forza perderti” de Riccardo, el dueto “Teco io sto” o la que muchos consideran una de las mejores arias para barítono de Verdi “Eri tu”, que interpreta el personaje de Renato. A este respecto, Boussard ha compartido cómo en esta ocasión se ha trabajado más con la luz y no tanto con el color del vestuario, creando una estética de brillante palidez, leit motiv de la òpera. El baile de máscaras, como no podía ser de otra manera, promete ser espectacular y se la ha otorgado la riqueza estética que merece, sin olvidar su adecuación dentro del conjunto.

Beczala se ha sumado a la admiración por el trabajo dramatúgico. Se ha mostrado muy agradecido por poder interpretar el personaje de Riccardo y no el de Gustavo, como en otras ocasiones. Al mismo tiempo, valora muy positivamente la oportunidad única de trabajar en una producción moderna que aporte sentido al original. Considera muy gratificante de cara al intérprete no ser un elemento más al servicio de la maquinaria estética y sí sentirse deudor de su personaje y la historia. El tenor confiesa saber en todo momento qué tiene que hacer y hacia dónde llevar a su personaje y lo que éste significa. Según él, toda la compañía intenta realizar un trabajo creíble y verosímil ante el espectador y explicar la historia de la manera más simple posible. Así, se asegura conseguir que el público entienda en todo momento lo que sucede en escena y entre los personajes.

A su vez, Alkema, que ya participó en la primera versión de Boussard, considera que es un auténtico regalo actuar en el escenario del Gran Teatre del Liceu y se siente muy afortunada por la oportunidad que se le ha ofrecido. Destaca el uso de la iluminación y el tratamiento cromático, así como la simplicidad para explicar la historia. Detalles que aportan gran sentido a todo el conjunto. Con los retoques para la presente producción considera que compartir este proyecto en Barcelona va a convertirse en un auténtico sueño.

Un ballo in maschera nos adentra en un juego de envidias y conspiraciones que despertó la ira de la censura de la época. Eso obligó al compositor a convertir al rey Gustavo III de Suecia en el gobernador Ricardo de Boston. Los censores no permitían que se representara la muerte de un soberano en escena ni de ningún personaje relacionado con la monarquía. Este hecho comportó el traslado de la acción y el cambio de rango del protagonista. La imposición de estas limitaciones no impidieron que el melodrama siguiera narrando una historia de pasiones amorosas, celos, venganzas y perdón final.

Un ballo in maschera se estrenó por primera ve el 17 de febrero de 1859 en el Teatro Apollo de Roma. Al Gran Teatre del Liceu llegó el 31 de enero de 1861, tres meses antes del primer gran incendio que destruiría el teatro barcelonés. La última vez que se puedo ver en esta caso fue el 3 de enero de 2001, en el polémico montaje dirigido por Calixto Bieito, que ambientaba la acción durante la transición española. En total, se ha representado 150 veces.

Con motivo de las representaciones de Un ballo in maschera, el Gran Teatre del Liceu y el Museu Europeu d’Art Modern de Barcelona (MEAM) presentan la exposición “Qui s’amaga darrera la màscara”, una selección de pinturas contemporáneas que reflexionan sobre las máscaras que nos ponemos a diario, relacionando este acto con aspectos clave de la trama de la ópera de Verdi como la envidia, la pasión, el adulterio o la traición.

Un ballo in maschera se representará del 7 al 29 de octubre. Puedes adquirir tus entradas en la web del Gran Teatre del Liceu.

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