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31.07.2017 Críticas  
Una noche arriesgada y exquisita

La noche del jueves 27 y el viernes 28 el teatre Grec se doblegó a los musicales. Como cada año, TeatralNet en colaboración con el Grec Festival Barcelona, presentaba uno de los espectáculos más esperados del festival. Nit de Musicals no solo mejoraba sino que arriesgaba en sus propuestas para acercar, si más cabe, el musical a nuestra frontera.

Si hay algo que no me gustaba de los anteriores años era la facilidad de encontrar musicales que todos conocíamos. Este año, Nit de Musicals alegró mi visita al Grec Festival cuando vi que canciones menos conocidas para el público general, como podría ser Dear Evan Hansen, Fun Home, Next to Normal, Kinky Boots, Waitress o The Book of Mormon aparecían en escena. Unas interpretadas con mejor acierto que otras, daban una perspectiva diferente a lo que podíamos esperar ver en el escenario. Efectivamente, no faltaron los clásicos que todos esperaban escuchar pero la dirección supo encajar espectáculos menos conocidos con el fin de hacer partícipe al público del nuevo material de estos últimos años.

Por otro lado, y algo que aplaudo, fue la ausencia de presentador. Si bien es cierto que al principio puede parecer que el monologo (demasiado extenso) de Mario Gas y David Moreno iba a ser la tónica y el hilo argumental de la noche, esto no fue así. Lo mágico de Nit de Musicals es el cambio entre canciones, la misticidad de las obras que se presentan entre sí. No es necesario un hilo argumental para introducirlas con calzador. Y esto, en pro de la dirección, es de aplaudir.

Pero si he de aplaudir algo este año es el esfuerzo de juntar a diferentes generaciones del musical en una sola noche. Algo hipnótico ocurrió al ver a Muntsa Rius, Vicky Peña, Mone Teruel, Carme Sansa o Nina mezclándose con Marta Ribera, Sergi Albert, Albert Bolea, Joan Vázquez o Raquel Jezequel. Mención especial a esta última que hizo una sublime interpretación de Defying Gravity del musical Wicked; una de las canciones más icónicas y esperadas de la noche.

Por otro lado, y haciendo balance de los disfrutado tras las dos horas de espectáculo, lo que más me impactó fueron cuatro canciones: El inicio del espectáculo, interpretado totalmente a capella y dirigido por Gerard Ibañez dió el primer contrapunto a la noche. Inesperado, inusual, sin música de orquesta o pre-grabada. Solo voces al unísono en una afinación perfecta, indicaba un fuerte punto de partida para lo que nos depararía la noche. La colaboración fue de ejecución difícil y esperaba verlos de nuevo durante la noche para poder disfrutarles un poco más pero no fue así; algo que sinceramente me sorprendió.

La aparición de Marta Ribera cantando All That Jazz de Chicago encendió la llama del Grec donde el público celebró que la actriz reapareciera en la ciudad condal con su icónica canción. La hemos podido ver en muchísimos espectáculos pero nada la marcó como su interpretación de Velma Kelly. ¡Que vuelva Chicago y que vuelva con Marta Ribera!

Otra de las canciones sorprendentes, la cual se perdió en el infinito por el mal sonido del momento, fue el espectáculo que nos ofreció Albert Bolea con la primera Lola ¡blanca! – ya que el personaje de Lola es un hombre negro-. Kinky Boots es de esos musicales que desearíamos ver en nuestras tablas pero que todos los productores dicen que no arraigarían en el público español. Pero para eso están este tipo de noches y para ello está Albert Bolea que se mueve, baila y canta sobre tacones como nadie.

Y la canción que estamos hartos de escuchar pero que nos da igual mientras sea ella la que la cante -porque calló a todo el público desde la primera nota-, fue On My Own de Les Misérables en su versión en castellano interpretada por la Lydia Fairen. Nadie consiguió hacer callar al respetable con un silencio sepulcral mientras lloraba una canción que todos tenemos en mente y que, desde hace años, no nos imaginamos a otra actriz cantándola.

En definitiva, Nit de Musicals se ha convertido en un espectáculo clásico del Grec Festival de Barcelona que debe perdurar. Una noche mágica que se presente de celebración del genero teatral más completo y siempre con aspiraciones de riesgo. No queremos solo musicales que ya conocemos, queremos novedades, perlas escondidas, una función lúdica a la par que didáctica. No todo son Mar i Cel, Rey León y Mamma Mia!. Por ello, solo me queda felicitar al equipo que este año habéis hecho que vuelva a tener alegría por esta tradición.

Crítica realizada por Norman Marsà

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