novedades
 SEARCH   
 
 

19.05.2017 Críticas  
White Rabbit Red Rabbit: sed de riesgo

Berto Romero mostraba un rasgo poco característico el pasado lunes por la noche en el escenario de la Sala Barts: el nerviosismo. Berto tenía derecho a sentirlo, ya que acababa de recibir el guión de White Rabbit Red Rabbit, una obra experimental en solitario que nunca había leído antes y acerca de la cual supuestamente no sabía nada.

Berto estaba a punto de embarcarse en un acto teatral de alta dificultad y no quiso disimular su ansiedad.

Al principio de la noche, Berto recibió un pequeño frasco de vidrio lleno de polvo blanco, que le ordenaron que colocara cerca de dos vasos de agua, posados en una mesa pequeña. Aunque el guión está destinado a ser leído textualmente, se anima a los artistas intérpretes o ejecutantes a que ofrezcan intervenciones propias, siempre y cuando dejen en claro cuándo lo hacen. Berto se aprovechó de la libertad, aunque no tanto como me esperaba que lo hiciera.

La obra supone una participación del público muy implicada, comenzando con lo más tedioso, un recuento de los asistentes al teatro en el que cada asistente dice en voz alta el número siguiendo la sucesión. En otras ocasiones los miembros de la audiencia están invitados a tomar notas, contabilizar el tiempo, hacer fotos y subir al escenario a desempeñar los papeles designados.

Se ha pedido a los críticos que revelen lo menos posible sobre la obra en sí, por razones obvias. Pero no creo que rompa las reglas si revelo que es extremadamente meta-teatral, con el dramaturgo dirigiéndose a menudo al público a través de su mensajero en el escenario. Incluso proporciona su dirección de correo electrónico y pide a la gente que le escriba, prometiendo responder, si está vivo claro.

El guión explora la pasividad social y el comportamiento colectivo a través de un experimento extremadamente intrigante que involucra conejos. La trama también incluye algunas anécdotas personales del escritor, que refuerzan la parte narrativa.

Berto resultó ser un conejillo de indias adecuado y se acercó al guion con honestidad y naturalidad sin tratar de forzar el espectáculo con su estilo tan cómico. También merece su elogio por su manejo rápido e irónico ante las impredecibles reacciones del público.

White Rabbit Red Rabbit es sin duda una obra única que de un modo demasiado oscuro y difuso consigue el impacto deseado.

Crítica realizada por Milena Vázquez

Volver


CONCURSO

  • COMENTARIOS RECIENTES