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04.11.2016 Críticas  
Descaro y vértigo en el agujero

La franquicia THE HOLE se reinventa de nuevo y nos propone un viaje a la nochevieja de 1979, para trasladarnos al Studio 54 de Nueva York y dar la bienvenida a la década más icónica de todas. Humor, adrenalina y mucha luz en un espectáculo que se disfruta de cabo a rabo (de rata).

Regresa al escenario que le vio nacer uno de los más exitosos espectáculos de los últimos años. THE HOLE, se ha reinventado y nos presenta una precuela. Nos lleva a Nueva York, a la mítica sala de fiestas Studio 54. Este THE HOLE ZERO ha dado un salto cualitativo en los números de sus artistas. La iluminación del show es impecable. Un viaje para dejarse sorprender y quedarse con la boca abierta.

El concepto THE HOLE es un concepto sencillo. Un maestro de ceremonias con chispa y talento, buen sonido, buenos cantantes y bailarines y unos buenos números circenses que impresionen al respetable. A pesar de que la premisa es sencilla, no es fácil conseguir todo eso en un mismo espectáculo. THE HOLE ZERO lo consigue y de ahí su éxito.

En esta ocasión se ha recurrido a la tremenda Terremoto de Alcorcón para el papel de maestro de ceremonias. Desparpajo no le falta, ni capacidad de improvisación. Se desenvuelve con la soltura y descaro que se le requiere. Todo un acierto. Noelia Pampa en el papel de “Conchi” (no vamos a desvelar aquí el significado de su nombre), le da una réplica fantástica a La Terremoto. Marta Ribera, como era de esperar, no decepciona en absoluto en ninguna de sus intervenciones. ¡Qué voz tiene Marta! Y que elegancia. Si a esto le sumamos un buen elenco de bailarines, textos de Félix Sabroso y una buena selección de éxitos bailongos, suena de maravilla.

Los números circenses son de una calidad innegable. Es difícil transformar un teatro como el Calderón en una pista de circo, pero los recursos disponibles se han aprovechado al máximo y, apoyados por toda una troupe de técnicos los cambios de escena se desarrollan con tremenda agilidad. A destacar el número de las telas, que deja sin aliento a más de uno. Y la espectacularidad de la rueda de la muerte, plato fuerte todo el montaje.

THE HOLE ZERO ofrece entretenimiento y asombro, con buenas dosis de humor y algo de irreverencia. Hay que ir dispuesto a bailar, a cantar y a dejarse asombrar. En ese agujero no desentona nadie, ni la rata que la Terremoto saca a pasear, para sorpresa de algunos y horror de otros.

En definitiva, show bien estructurado, bien ejecutado, da lo que promete y deja un buen sabor.

Crítica realizada por Moises C. Alabau

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